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10 errores de puntuación que deberías evitar para escribir mejor

Los signos de puntuación son unos elementos muy importantes dentro del texto, porque nos ayudan a comprender bien su significado, a ordenar las ideas que en él se expresan y a establecer su jerarquía sintáctica. Los errores en la puntuación pueden modificar por completo el sentido de un texto, por eso es tan importante evitarlos. Cuenta la tradición que Carlos V (aunque otras fuentes atribuyen la leyenda a otros reyes) perdonó la vida a un hombre cambiando de ubicación una coma de la sentencia: «Perdón, imposible que cumpla su condena».

A continuación puedes encontrar 10 errores de puntuación que deberías evitar para escribir mejor.

10 errores de puntuación

1. Nunca pongas coma entre sujeto y predicado

Jamás debe haber coma separando el sujeto del predicado, salvo que el sujeto lleve una aclaración entre comas. Es un error muy extendido pero que resulta muy molesto. Hace poco visité la página web de una conocida autora de libros e crianza, y había tantas comas entre sujeto y predicado que tuve que dejar de leer, aunque el contenido me interesaba mucho. Aquí tienes un par de ejemplos del uso correcto:

El conductor del autobús me miró con cara de pocos amigos.

El conductor del autobús, que tenía un mal día, me miró con cara de pocos amigos.

2. No pongas coma antes de «y»

Esta norma es extensible a las conjunciones «ni» y «o». Se aplica cuando tenemos una enumeración con varios términos.

Metió a toda prisa en la maleta dos pantalones, cinco camisetas, seis pares de calcetines y bastantes mudas de ropa interior.

Sin embargo, esta norma tiene sus excepciones. Sí es correcto poner coma antes de la conjunción «y» si la oración que sigue a la conjunción tiene distinto sujeto de la anterior. También si el elemento que va detrás de «y» no enlaza con los anteriores, sino con la suma de todos ellos:

El pobre hombre no había visto un televisor en su vida, y todo el mundo pudo verlo boquiabierto ante aquel invento del demonio.

Se había pasado la vida entera yendo de fiesta y haciendo el vago, y cuando le tocó trabajar no estaba acostumbrado a dar un palo al agua.

3. En el encabezado de las cartas y las notas, usa dos puntos

Últimamente es cada vez más frecuente encontrar en estos casos una coma, pero se trata de un error por influencia del inglés. En castellano los encabezados de las cartas y las notas se puntúa con dos puntos:

Querida mamá:
Necesitaba tiempo para pensar y me he ido unos días a la casa del pueblo. Por favor, saca a pasear al perro.

4. Tras las preposiciones, no uses los dos puntos

Es incorrecto el empleo de los dos puntos entre una preposición y los sustantivos que la siguen:

* Estaba cansado de: las risas de sus compañeros, las burlas en la clase de gimnasia y las miradas de incredulidad de las chicas.

5. Tras los puntos suspensivos, siempre un espacio (salvo si lo que sigue es un signo de puntuación de cierre)

Por lo tanto, si se usan los puntos suspensivos al principio de una frase no van pegados a la primera palabra, sino que llevan un espacio después.

… y después de decir todo esto, se quedó tan ancho.

6. Usa las comillas latinas («, »)

Las comillas inglesas (“, ”) se usan solo si es necesario entrecomillar una palabra dentro de un texto entrecomillado.

Le dijo, alzando la voz: «Mire usted, yo estaré “escuchimizá”, pero no soy una muerta de hambre».

7. No uses mal la raya y el guion

Últimamente se está viendo con mucha frecuencia un uso incorrecto del guion y la raya en lugar de los dos puntos, por influencia del inglés:

* La llegada del hombre a la luna – un acontecimiento histórico.

8. El punto final va detrás de las comillas de cierre, no delante

En castellano es ese el orden correcto. ¡No pongas el punto antes de las comillas de cierre!

9. No abuses de los puntos suspensivos

Un exceso de puntos suspensivos ralentiza el ritmo del texto y da la sensación de falta de seguridad. ¿Realmente es esa la impresión que quieres dar? Dosifica el uso de este signo de puntuación tan lleno de significado.

10. Puntúa correctamente los diálogos

Para este último punto puedes recurrir a la entrada que escribí sobre la puntuación correcta de los diálogos.

Espero que, gracias a estos diez consejos, cometas menos errores al puntuar tus textos. Recuerda que de la ubicación de una coma puede depender la interpretación del texto o, como en la famosa anécdota, la vida de un hombre.

Ya he escrito mi libro. Y ahora, ¿qué?

Casi no lo puedes creer. Han sido semanas, meses dándole vueltas a una historia, a unos personajes. Muchísimo tiempo robándole horas al sueño, apelando a la capacidad de comprensión de tu familia y tus amigos. Algunos días incluso tú mismo te has preguntado si de verdad merecía la pena tanto sacrificio. Pero todo eso ya no importa más, porque por fin tu manuscrito está listo. Has terminado de escribir, y de pronto te invade una extraña sensación de vacío. ¿Qué es lo que puedes hacer a continuación? Y ahora, ¿qué?

He escrito mi libroPensabas que la parte más difícil era la de escribir tu libro. Aún así, tenías tantas ganas que te pusiste a ello y por fin está terminado. Sin embargo, ahora te sientes perdido, ¿qué es lo que debes hacer a continuación?

Guárdalo en un cajón

Suena a cliché, pero lo mejor que puedes hacer al terminar tu libro es guardarlo en un cajón. Sí, ya sé que te hace mucha ilusión y te mueres de ganas de compartirlo, pero créeme, la prisa no es buena consejera.

Ni los escritores más experimentados terminan un libro de una sola vez: es necesario pulirlo y revisarlo. Pero para que esa revisión sea efectiva, debes dejar pasar el tiempo. Solo así te acercarás a tu propia obra con perspectiva y objetividad.

¿Cuánto tiempo debes dejar pasar? Depende de muchos factores, aunque yo te recomiendo que sea un periodo de aproximadamente mes y medio o dos meses. Menos de un mes no te aportaría la distancia necesaria; pero si dejas pasar mucho más de tres meses corres el peligro de que «se enfríe» demasiado.

La primera revisión del texto

Tras ese periodo de descanso estarás preparado para afrontar la primera revisión de tu obra con una mirada nueva. No te precipites en tu afán por publicar el libro cuanto antes. Léelo despacio e intenta analizar la obra en profundidad: qué pasajes no funcionan, si están logradas todas las escenas, si los personajes son consistentes, si el conjunto resulta equilibrado… Considera la posibilidad de modificarlo todo: ampliar algunas escenas, recortar otras, reescribir otras muchas. Este es probablemente el tiempo mejor invertido en tu libro, no lo dudes.

Pide una opinión… o, mejor, unas cuantas

Ha llegado el momento de empezar a mostrar tu obra. Pero no quieres equivocarte, por eso lo mejor es recibir algunas primeras impresiones que te ayuden a mejorar antes de lanzarte a intentar publicar tu libro. Considéralo como la fase beta de un proyecto antes de su lanzamiento.

Lo más importante es elegir bien a las personas con las que vas a compartirlo. Lo ideal es que sean varias, alrededor de cinco. Deben ser personas en las que confíes, lectores habituales y con buen gusto literario. Pídeles que te hagan el favor de leer tu manuscrito con cuidado y que te den su opinión más sincera, huyendo de adulaciones y sin omitir detalles. Explícales que sabes que les estás pidiendo una tarea laboriosa, pero que valoras mucho su opinión y crees que te pueden ayudar a mejorar.

Una vez recogidos todos los comentarios de esos primeros lectores, estúdialos minuciosamente y haz las modificaciones que te parezcan oportunas. No olvides hacer una lectura completa del manuscrito cuando hayas terminado, por si tienes que hacer algún cambio más que se te haya escapado al aplicar las sugerencias de esos primeros lectores (asegurarte de que ese cambio en un personaje se mantiene durante toda la obra, de que la cronología es coherente…).

Consulta a un profesional

Una vez tienes el manuscrito definitivo, es el momento idóneo para recurrir a un corrector profesional. Aunque ya hayas corregido el manuscrito exhaustivamente, lo más probable es que se te hayan pasado algunos errores de ortografía, puntuación, léxico, gramática… No te recomiendo que omitas este paso: un libro que contenga errores puede restarte credibilidad ante un posible editor o ante tus lectores. Incluso los escritores consagrados, con decenas de libros publicados, recurren a esta última revisión.

El propio corrector podrá aconsejarte sobre si te conviene una corrección ortotipográfica o una de estilo (que incluye la ortotipográfica). Déjate aconsejar por él y conseguirás un texto completamente libre de errores. Si necesitas que te asesoremos en este aspecto, no dudes en consultarnos.

Y llegó el momento de difundirlo

Tras varias fases de revisión, tu libro está listo para salir a la luz. Tienes varias opciones diferentes, y debes elegir cuál es el mejor camino para ti. Puedes presentarte a un concurso literario, buscar un editor que publique tu obra o contactar con una agencia literaria que te ayude a encontrar la mejor editorial, o tal vez la opción más recomendable para ti sea autopublicar. Estoy preparando algunos artículos sobre todas estas opciones, para que tengas más información sobre cada una de ellas. Tal vez te interese suscribirte al resumen mensual de contenidos, para asegurarte de que no se te pasa su publicación.

Solo tú puedes valorar cuál es la opción que más te conviene, por eso te recomiendo que estudies todas las posibilidades antes de elegir una vía, y que pienses también si escogerás una segunda o si seguirás insistiendo en la primera si no consigues tu objetivo pronto. Sé valiente, paciente y constante y verás tu sueño cumplido. ¡Mucha suerte!