Archivo de la etiqueta: bloqueo del escritor

Cómo se inspiraba Tennessee Williams

Algo que me gusta hacer cuando imparto talleres de creación literaria es citar a los grandes autores de la historia de la literatura. Los que más saben sobre el arte de escribir son ellos. Puedo pasarme horas y horas hablando del proceso de la creación, de técnicas y trucos de escritura, analizando cuentos para ver qué mecanismos ha usado su autor… Pero al final, estoy convencida de que a los que asisten a talleres literarios les impresiona mucho más lo que dicen los grandes autores (y tienen toda la razón). Hoy inauguro categoría en el blog para dejar hablar a los maestros por sí mismos, y lo hago con unas declaraciones de Tennessee Williams donde nos explica dónde halló él la inspiración para una de sus novelas más famosas.

Tennessee Williams

Sigue leyendo

Cómo debe leer un escritor

Un escritor debe leer mucho y casi de todo, eso no lo duda nadie. Pero hoy en día parece que vivimos siempre con prisas y no tenemos tiempo para nada. Yo misma leo mucho menos de lo que me gustaría (y eso que soy con diferencia la persona de mi entorno que más lee), aunque suelo ponerme al día en vacaciones. ¿Cómo podemos hacerlo entonces, ya que tenemos poco tiempo para leer, para asegurarnos de que ese tiempo va a ser productivo? ¿Cómo debe leer un escritor?

Cómo debe leer un escritor

Apúntalo todo

He leído muchas veces el consejo de leer siempre con una pequeña libreta al lado, para apuntar toda clase de ideas: posibles argumentos para un relato que nos está evocando la lectura, una reflexión sobre lo que estamos leyendo, algo que nos ha llamado la atención…

Sin embargo, a mí personalmente ese consejo no me funciona. Soy una lectora itinerante, no solo leo en cualquiera de los rincones de mi casa, sino que también suelo llevar mi libro cuando salgo a la calle. Y, especialmente si estoy en la calle, no me viene bien cargar con una libreta. Ya llevo siempre encima mi libreta-agenda, y eso junto al libro, mis cosas e incluso ahora las cosas de mi hija pequeña hace todo mucho bulto. Así que te voy a explicar lo que hago yo.

Siempre llevo encima un lápiz de mina algo blanda. Cuando veo algo que me interesa en mi lectura, subrayo y hago una pequeña marca en el margen (a veces también una breve nota). Tengo mi propio código de símbolos: uno para los personajes interesantes, otro para las ambientaciones, otro para frases que me encanta cómo suenan… Siempre procuro que la marca sea fácil de borrar después, aunque la verdad es que últimamente me gusta que las marcas se queden en el libro. También llevo un papelito metido siempre entre las últimas páginas del libro, y ahí con el mismo lápiz simplemente voy apuntando las páginas que contienen alguna anotación o subrayado.

Cuando termino el libro, acudo a mi diario de escritura y dedico unos minutos (no suele llevarme más de media hora) a copiar sus datos y transcribir mis notas.

Por supuesto, esto es aún más fácil cuando leo libros electrónicos, ya que en ellos puedo subrayar sin pudor e introducir todas las notas que quiera.

Da igual el sistema que elijas, el caso es que tengas una manera de conservar las ideas que te inspiran tus lecturas.

Fíjate en lo que te gusta

¿Qué es lo que te ha cautivado de este personaje? A veces es un rasgo de su personalidad, que el autor ha sabido introducir muy acertadamente. En otras ocasiones es simplemente la manera de describirlos, o incluso su forma de hablar en los fragmentos dialogados.

Apunta también ambientes que te hayan llamado la atención, un personaje secundario cuya historia te atrae, o fíjate en por qué está tan bien planteada la estructura del relato.

Leer es una oportunidad para aprender técnicas de escritura. Especialmente si disfrutas el libro. Click Para Twittear

Reflexiona sobre lo que no te gusta

También de lo que no te gusta tienes mucho que aprender. ¿Por qué no te gusta? ¿Qué es lo que no funciona? ¿Cómo podrías hacerlo mejor o más interesante? No pases este ejercicio por alto: a menudo se aprende más de la mala literatura que de la buena. Intenta descubrir los errores que ha cometido el autor, y tal vez eso te ayude a no cometerlos tú cuando seas el que está escribiendo.

Utiliza tus lecturas para ejercicios de escritura

Este último consejo me parece muy interesante. Hay algunos días que uno no está del todo inspirado y le cuesta ponerse a escribir. Para esos momentos es genial poder hacer un pequeño ejercicio de escritura, a veces eso nos quita el óxido y nos da fuerzas para seguir escribiendo.

Para los ejercicios de escritura, no es necesario que acudas a ningún manual ni una página de internet (aunque los hay geniales). Utilizar un texto que has leído puede ser la mar de práctico. Te dejo algunas ideas sobre cómo utilizar una lectura reciente para hacer un ejercicio de escritura:

  • Elige una escena que te haya gustado y reescríbela, pero usando tu propio estilo.
  • Convierte una escena dramática en cómica cambiando la perspectiva.
  • ¿Qué pasaría si metemos a un personaje externo? Reescribe el fragmento, pero sustituye un personaje o añade otro, para ver cómo se modifican los hechos si también participan Hércules Poirot, Emma Bobary o Don Quijote de la Mancha.
  • Intenta resolver los fallos de un texto que no te ha convencido.
  • Desarrolla la historia de un personaje secundario que te haya resultado atractivo.

Aprovecha tus lecturas

A modo de conclusión, solo quiero recordarte que un buen escritor está siempre a la caza de materiales para sus relatos, y eso incluye el momento de leer a otros. Las lecturas que hacemos pueden ser una fuente de inspiración muy fructífera, ¡no la desaproveches!

5 ideas para encontrar inspiración

Normalmente tenemos una idea muy romántica de la vida del escritor, pero escribir no es en absoluto una tarea fácil. No solo es que hay muchísimo trabajo que hacer después de haber terminado de escribir un libro: a veces somos incapaces de terminar una historia porque nos sobreviene el famoso bloqueo del escritor. Ya te di en una entrada anterior algunas soluciones para superar el síndrome de la página en blanco cuando estás escribiendo. Pero ¿qué pasa si el problema está en que no sabes sobre qué escribir? Aquí tienes cinco ideas para encontrar inspiración.

5 ideas para encontrar inspiración

1. El detalle en una fotografía

La imaginación funciona muy bien con elementos visuales. Por eso tengo una enorme colección de fotografías, he descubierto que me inspiran. Una manera estupenda de encontrar la semilla para una buena historia es mirar fotografías en busca de un detalle que normalmente pase desapercibido. Tal vez descubras entre las fotos de tu último viaje a una chica de aspecto triste que pasaba por ahí cuando tú te estabas retratando junto a un documento. ¿Qué le pasaba? ¿A dónde iba? O tal vez te llame la atención un objeto en segundo plano, ¿cuál es la historia que contiene?

Cuando hacemos fotos, a veces capturamos una buena historia sin darnos cuenta. Click Para Twittear

2. Mezcla dos elementos dispares

A veces la idea para un gran relato está en conectar dos elementos que contrasten. ¿Qué pasa si se quedan encerrados en el ascensor una anciana fumadora y un joven repartidor de pizzas? ¿Cómo podría aparecer una cabra en un vagón de la línea 1 del metro? ¿Y si encontrases un collar de perlas en la mochila del colegio de tu hijo?

3. Habla con tu abuela

Nunca valoraremos lo suficiente a nuestros mayores. Tampoco como escritores. Mi abuela me ha contado historias fabulosas, tanto que en el cuaderno donde anoto las ideas para futuros relatos hay más de diez sucesos o personajes que proceden de las narraciones de mi abuela.

Si notas que te faltan ideas, haz una visita a esa persona anciana de tu familia, da igual el parentesco. Llévale algún detalle e invítale a merendar, y pregúntale sobre su infancia: compañeros de colegio, travesuras de niño, parientes pintorescos, eventos familiares importantes, sus recuerdos sobre algún hecho histórico… Te sorprenderá la cantidad de ideas que podrás recopilar si sabes escuchar con atención.

4. Usa el transporte público

No entiendo a la gente que va en coche a todas partes. No solo hay que enfrentarse al problema del aparcamiento, ¡es que el transporte público es mucho más interesante! Mientras conduces, no puedes hacer otra cosa que concentrarte en la carretera, salvo tal vez escuchar algo de música. En el autobús o en el tren, sin embargo, puedes llevar un libro para leer, hacer la lista de la compra, actualizar tu estado en las redes sociales… o mi favorito: cazar historias.

Para cazar una historia en el autobús, solo hace falta saber mirar alrededor. Observa a las personas que hay a tu alrededor, la ropa que llevan, su peinado, los objetos que cargan, incluso presta atención a sus conversaciones. Elige a la persona que te parezca más interesante y a partir de ahí, imagina. ¿A qué se dedica? ¿Cómo fue su primer fracaso amoroso? ¿Cuál es su secreto más vergonzoso? ¿Cuántos hermanos tiene? ¿Cuántos idiomas habla? Con este sistema, puedes encontrar ideas sorprendentes.

Veinte minutos en autobús pueden ser el germen de una fantástica historia de ficción. Click Para Twittear

5. Lee un buen libro

A veces, cuando me falta inspiración, simplemente me pongo a leer. Es un sistema que nunca me falla.

Recuerdo que descubrí por primera vez la pasión por la escritura a los nueve años, cuando leí La historia interminable, de Michael Ende. En esa genial novela, el joven Atreyu se embarca en un peligroso viaje por la tierra de Fantasía y se va cruzando con personajes de lo más variopinto. Todos los capítulos terminan igual: cuando Atreyu se despide de un personaje para proseguir su camino, el narrador hace un resumen de las posteriores aventuras de este, para concluir con la frase «Pero esa es otra historia y será contada en otra ocasión». Pues bien, al terminar aquella lectura me propuse escribir yo todas las historias no contadas de La historia interminable.

Lo que te acabo de contar es solo un ejemplo. En cualquier buen libro puede estar escondida una buena idea para escribir un relato. Fíjate en un personaje secundario, en un lugar interesante, en una anécdota y comienza a tirar del hilo. Por tu imaginación a trabajar y pronto darás con la clave para comenzar a escribir.

Y ahora ponte a escribir

Si has seguido estos consejos, probablemente ya tengas algunas ideas para escribir una historia. Antes de terminar, te haré una última recomendación: no esperes a tener la idea perfecta para escribir. Tal vez hoy no te hayas inspirado para comenzar una novela. No importa: escribe un pequeño relato, o simplemente entrénate elaborando la descripción de un personaje o intentando recrear un diálogo. Escribir es cuestión de práctica. Por eso, lo mejor es que, como predicaba Picasso, que «cuando llegue la inspiración, que te pille trabajando».

Cómo superar el bloqueo del escritor

Todos hemos escuchado hablar alguna vez del bloqueo del escritor. Es un problema tan conocido que se ha convertido en tópico, y resulta una idea conocida incluso para los que nunca se han interesado por la escritura. De hecho, es una escena muy frecuente en el cine: el escritor se sienta con pasión ante su máquina de escribir (o su ordenador, en películas más recientes) y no llega a escribir dos líneas cuando desecha lo escrito, si no se queda parado antes de empezar. ¿Es auténtico ese famoso síndrome de la página en blanco? ¿A qué se debe? ¿Qué podemos hacer para superarlo?

Cómo superar el bloqueo del escritor

El bloqueo del escritor existe

El bloqueo del escritor es un tópico, pero un tópico que se basa en la realidad. Enfrentarse a una página en blanco es difícil y a menudo parece que las musas no nos acompañan. Lo peor es que el problema se agudiza con el tiempo.

Cuanto más llevemos sin escribir, más titánica nos parece la hazaña de comenzar a hacerlo. Click Para Twittear

Por eso es importante romper con la página en blanco cuanto antes. Para ello, debemos desentrañar las causas que provocan ese parón, pues reconocer cuáles son nuestros puntos débiles es el primer paso para superarlos. A continuación te presento las causas más frecuentes del famoso bloqueo y algunas posibles soluciones para no dejar que se convierta en un obstáculo.

Causas del síndrome de la página en blanco

El resultado es siempre el mismo: te has sentado a escribir y no logras una frase decente. Pero esa sensación de bloqueo puede deberse a causas muy diversas. Es posible que te identifiques con una o con varias de las siguientes situaciones:

  • Tu incapacidad de escribir puede ser un reflejo de tus propios miedos: a no ser lo bastante bueno, a tener una idea realmente buena y estropearla por tu falta de talento, a que los demás te juzguen por la forma que has elegido (y digan que eres mal escritor) o por el contenido.
  • Tal vez eres demasiado perfeccionista, y empiezas a corregir mientras escribes. Eso impide que avances, porque hasta que el primer párrafo no queda perfecto no eres capaz de continuar. Olvidas que en cada proceso de escritura hay siempre un primer borrador. No eres capaz de acallar a tu crítico interior.
  • Piensas en el resultado que deseas obtener, una novela de cientos de páginas, y esa extensión te abruma.
  • Escribes por impulsos: alternas periodos en que te invade una especie de fiebre creativa y escribes sin descanso con otras etapas de sequía en que no eres capaz de escribir una línea decente o, peor aún, relees lo ya escrito y lo desechas porque te parece una basura.
  • Has comenzado una historia, pero te atoras a la mitad. No sabes cómo continuar, bien porque sientes que te faltan ideas, bien porque te has metido en algún embrollo que no sabes  cómo resolver.
  • Quizás no logras ni siquiera comenzar porque ninguna idea te parece lo bastante buena.

Algunas soluciones contra el bloqueo del escritor

No hay ninguna solución infalible. Lo que a mí me funciona no tiene por qué servirte a ti; es más, la opción que resulta útil hoy puede ser totalmente ineficaz mañana. Sea como sea, aquí tienes algunas estrategias que puedes intentar para romper con ese bloqueo.

Trabaja en un esquema antes de escribir

A veces el bloqueo surge de una falta de planificación. ¿Hoy no te sientes capaz de escribir una sola palabra? Pues dedícate a pensar sobre la historia de un modo esquemático, a construir un esqueleto. ¿Cómo continuará, cuál será el final, qué escenas necesitarás? Olvídate de cómo lo vas a contar, limítate al contenido. Tengo en la recámara un artículo sobre esta estrategia.

Salta a otro pasaje

Si no puedes seguir, tal vez es que hoy no tienes el estado de ánimo más adecuado para abordar esa escena en particular. Puede que si cambias de escena y eliges una diferente las musas sí te acompañen esta vez.

Empieza a escribir cualquier cosa, sin pensar

Da igual si es bueno o malo. Simplemente empieza. A veces es cuestión de empezar a escribir para acabar encontrando tu voz narradora. Gabriel García Márquez hablaba sobre esta técnica:

Durante mucho tiempo me aterró la página en blanco. La veía y vomitaba. Pero un día leí lo mejor que se escribió sobre ese síndrome. Su autor fue Hemingway. Dice que hay que empezar, y escribir, y escribir, hasta que de pronto uno siente que las cosas salen solas, como si alguien te las dictara al oído, o como si el que las escribe fuera otro. Tiene razón: es un momento sublime.

Márcate objetivos pequeños

Si una novela de doscientas páginas te parece mucho, márcate objetivos más pequeños: un cierto número de palabras al día. Así te parecerá más factible.

Juega con las palabras

Nada como jugar con las palabras para estimular la creatividad. Puedes crear rimas a partir de una palabra sonora, escribir un texto en que cada palabra comience por una letra del abecedario, o uno en que no aparezca una letra en particular, intentar un pangrama (una oración en que aparezcan todas las letras del alfabeto) lo más corto posible… Si quieres más ideas, puedes consultar en esta web.

Documéntate

Aprovecha los ratos de bloqueo creativo para investigar sobre los temas que necesites: los gustos de tu personaje, una época histórica, el funcionamiento de una avioneta…

Lee y toma notas

Para mejorar tu técnica debes leer, pero debes hacerlo bien. Dedica un rato a leer un buen libro y toma notas sobre los giros del argumento, los personajes, la técnica… En el blog hablaremos con frecuencia sobre cómo leer bien para escribir mejor.

Elimina las distracciones

A veces tu problema, más que un bloqueo en sí mismo, es que no logras concentrarte lo suficiente. Apaga el teléfono, no sucumbas a consultar tu correo electrónico ni las novedades en Facebook, mantén tu mesa de trabajo ordenada y elimina de ella todo lo que no necesites para escribir (fotos, adornos, una factura que acaba de llegar por correo). Pide a los que viven contigo que no te molesten mientras escribes, o aprovecha un momento en que estén fuera o descansando. Si no es posible, busca otro lugar para escribir: una cafetería, un parque…

Decide hoy qué escribirás mañana

Cuando termines una sesión de escritura, decide qué escena escribirás al día siguiente. Eso te ayudará a tener un objetivo claro cuando te sientes en tu mesa. Además, ¿quién sabe? Con esa idea en la cabeza, quizás las musas te inspiren en sueños…

Perdónate a ti mismo

A veces, la sensación de culpa por uno, dos, diez días perdidos agrava la sensación de bloqueo. No tienes que rendir cuentas a nadie, si no has escrito en varios días no es algo malo. A lo mejor necesitabas un descanso. Regálate una experiencia agradable (un buen paseo, una comida que te guste) e ilusiónate pensando que mañana escribirás unas páginas.