Archivo de la etiqueta: autores que me inspiran

Lánzate a escribir en grupo

Escribir ha sido siempre una tarea solitaria… ¿o no? Aunque es cierto que un escritor debe pasar gran parte de su tiempo trabajando a solas, la figura del «escritor ermitaño» no es más que un tópico. El ser humano es un animal gregario, y vive y trabaja mejor en grupo. Y hoy voy a demostrarte que escribir no es una excepción.

Escribir en grupo

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Consejos de estilo de Ernesto Sábato

Una cosa que siempre me ha fascinado es aprender sobre cómo hablan los escritores sobre su propio proceso de creación literaria… Colecciono esta clase de citas, tengo cuadernos enteros llenos de ellas, incluso los amigos que conocen esta debilidad mía me las envían cuando se topan con alguna.

Me gusta compartir contigo alguna de ellas de vez en cuando, y hoy he elegido una que me encanta de Ernesto Sábato, el autor de El túnel, una de mis novelas de cabecera. Hoy hablamos sobre estilo.

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Cómo se inspiraba Tennessee Williams

Algo que me gusta hacer cuando imparto talleres de creación literaria es citar a los grandes autores de la historia de la literatura. Los que más saben sobre el arte de escribir son ellos. Puedo pasarme horas y horas hablando del proceso de la creación, de técnicas y trucos de escritura, analizando cuentos para ver qué mecanismos ha usado su autor… Pero al final, estoy convencida de que a los que asisten a talleres literarios les impresiona mucho más lo que dicen los grandes autores (y tienen toda la razón). Hoy inauguro categoría en el blog para dejar hablar a los maestros por sí mismos, y lo hago con unas declaraciones de Tennessee Williams donde nos explica dónde halló él la inspiración para una de sus novelas más famosas.

Tennessee Williams

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Los autores de best sellers tienen faltas de ortografía

Muchos escritores noveles cometen el error de publicar (a menudo, autopublicar) sus obras sin haber realizado en ellas una corrección profesional. A veces es cuestión de ignorancia (la profesión del corrector de textos es bastante desconocida); otras, de ego. Si nadie les menciona la posibilidad de corregirlo, dan por hecho que su texto no contiene errores; si alguien, por el contrario, sugiere que se recurra a los servicios de un corrector se toma casi como una ofensa. No saben estos autores que también los autores de best sellers tienen faltas de ortografía.

Los autores de best sellers tienen faltas de ortografía

Cada uno tiene su trabajo

El error de base está en considerar que un buen escritor debe hacer un uso impecable del lenguaje, sin faltas de ortografía, errores gramaticales ni deficiencias de estilo. Y aunque estas habilidades no están de más, no es ese su trabajo. La tarea del escritor es narrar historias, idear tramas y personajes y volcarlas al papel sabiendo mantener el interés del lector a través de la intriga y de un ritmo adecuado. Los correctores no crean, sino que revisan en busca de errores de ortografía, gramática, léxico o sentido. Ambos trabajan con el lenguaje y necesitan utilizarlo hábilmente, pero sus destrezas no son las mismas.

El escritor crea historias, el corrector revisa textos. Ninguno puede hacer el trabajo del otro. Click Para Twittear

¿Faltas de ortografía, yo?

El problema, en parte, es que cuando nos hablan de faltas de ortografía volvemos mentalmente al colegio. Nuestro sentido del ridículo se agudiza y pensamos que nos están acusando de escribir burro con uve. No nos damos cuenta de que existen errores infinitamente más sutiles, que a nosotros se nos pasan pero que un profesional detecta enseguida.

Que levante la mano el que nunca haya cometido un error. Yo he cometido muchos, y soy correctora. Y no es falta de profesionalidad, es que simplemente soy humana (y, además, la mecanografía no es lo mío). Por eso reviso siempre cuanto escribo, una o muchas veces. ¿Por qué no haces tú lo mismo?

Los autores de best sellers corrigen sus textos

Pues sí, los autores de best sellers y los autores consagrados (no siempre son los mismos) realizan una corrección profesional en sus textos. Lo que pasa es que no siempre son ellos mismos los que contratan este servicio: casi siempre son los editores los que lo hacen.

Las grandes editoriales tienen sus correctores. Algunas cuentan con uno o varios correctores en plantilla, aunque en las últimas décadas lo más habitual es que se contraten los servicios de un autónomo. Sea como sea, esos libros tan cuidados que ves en las librerías, con una  campaña de marketing tan estudiada, han sido corregidos por un profesional, te lo aseguro.

Las editoriales pequeñas, sin embargo, sufren, como cualquier otra empresa pequeña, las consecuencias de la recesión económica. Por eso a veces prescinden de la corrección en parte de su catálogo de publicaciones y se ven obligadas, para sobrevivir, a ofrecer paquetes de edición baratos, lo que se conoce como «autoedición», que no es sino publicar utilizando la infraestructura de la editorial pero con muy poca inversión en trabajo y en tiempo en el libro en cuestión, pues todo ese esfuerzo se le supone al escritor, que también financia parte o la totalidad de los costes derivados de dicha publicación. El resultado es un libro de poca calidad, porque no se ha trabajado en él con el mimo que se dedica a otras obras y porque, por no asustar más aún al autor con el precio, se obvian fases de la fabricación del libro tan necesarias como son las sucesivas revisiones del mismo.

Elige cómo quieres publicar tu libro

Cuando te digan que necesitas un corrector, no te ofendas: piensa que los escritores consagrados también realizan esa revisión. Quien te esté dando ese consejo esta valorando tu libro, porque te está recomendando cuidarlo como se merece.

Como escritor, si publicas una obra será tu carta de presentación para el futuro. Click Para Twittear

Por eso, piensa si te compensa de verdad saltarte ese paso. Es como si montaras un negocio y en lugar de tu tarjeta de visita entregaras a tus posibles clientes tus datos anotados en una servilleta. Muchos lectores dejarán de leer en cuanto observen que el contenido no se ha cuidado como debería, pero lo más importante: si algún día quieres publicar otra vez, las editoriales a las que escribas echarán un vistazo a tu primera obra antes de tomar una decisión. De ti depende que te consideren un escritor serio o un autor de segunda.

No escribas

Desde hace bastantes años, de vez en cuando se me acercan conocidos y desconocidos que, al saber a qué me dedico, me ofrecen unas pocas páginas, las más selectas entre lo que han escrito, y buscan un veredicto: «¿Es bueno? ¿Crees que tengo posibilidades?». La mayor parte de las veces ni siquiera necesito leer sus textos para saber qué debo aconsejarles. A muchos de ellos les doy mi mejor respuesta: no escribas.

No escribasEl consejo no es mío. Lo aprendí de Rainer María Rilke. Desde que leí a los quince años sus Cartas a un joven poeta hice mías sus palabras. Como su propio nombre indica, en esta obra el autor recopila diez cartas a un desconocido poeta aficionado. En la primera de ellas, Rilke se enfrentó a la pregunta de si los versos que este le enviaba eran buenos. El escritor checo le dio una respuesta clara: era un error intentar responder esa pregunta mirando hacia afuera, a la recepción de la obra. Para saber si merece la pena escribir hay que mirar dentro de uno mismo:

Adéntrese en sí mismo. Escudriñe hasta descubrir el móvil que le impele a escribir. Averigüe si ese móvil extiende sus raíces en lo más hondo de su alma. Y, procediendo a su propia confesión, inquiera y reconozca si tendría que morirse en cuanto ya no le fuere permitido escribir. Ante todo, esto: pregúntese en la hora más callada de su noche: «¿Debo yo escribir?». Vaya cavando y ahondando, en busca de una respuesta profunda. Y si es afirmativa, si usted puede ir al encuentro de tan seria pregunta con un «Sí debo» firme y sencillo, entonces, conforme a esta necesidad, erija el edificio de su vida. Que hasta en su hora de menor interés y de menor importancia, debe llegar a ser signo y testimonio de ese apremiante impulso.

Cuando alguien acude a mí por primera vez solicitando consejo sobre si tiene talento y debe dedicarse a escribir, suelo recomendarle que no escriba. En realidad es una trampa: lo hago aguardando su primera reacción. Si esa persona agacha la cabeza y se conforma, probablemente no tenía la voluntad necesaria para una tarea que desgasta tanto como la escritura. Solo puedo ayudar a los que defienden con vehemencia su afición por escribir. 

Solo si no concibes la vida sin escribir tienes la pasión necesaria para hacerlo. Click Para Twittear

Así que aquí te dejo mi consejo: no escribas.

  • Escribir bien es complicado, y no todo el mundo tiene talento.
  • Es una tarea que requiere mucho tiempo, y a ninguno nos sobra.
  • Es muy difícil vivir de ello: muy pocos llegan a escribir un best-seller.
  • Escribir supone sacrificio: horas de soledad, menos tiempo dedicado al sueño, menos actividades con la familia y amigos.

Si no estás convencido de que, pese a todos los obstáculos, deseas escribir, no lo hagas. No escribas. Pero si sientes rabia al ver cómo intento desanimarte, si se te ocurren mil excusas para responder a los argumentos que acabo de exponer, si no hay nada que te haga tanta ilusión como escribir y piensas que no te sentirás completo si no escribes… Entonces puede que te interese esta escuela de escritura. Aquí te proporcionaré algunos trucos y te propondré retos para que puedas mejorar semana a semana.