Por qué leer malos libros no es una pérdida de tiempo

Párate a reflexionar sobre tus lecturas de los últimos años. Por cada obra maestra, habrás leído al menos dos o tres libros simplemente aceptables, alguno flojo pero resultón y se te habrán atravesado varios auténticos bodrios. Y no me refiero a las clasificaciones de los críticos, sino a las tuyas propias.

De hecho, creo que valoramos tanto esos pocos libros mágicos porque son escasos. Pero, ¿no te invade una sensación de pérdida de tiempo cuando dedicas tu valioso tiempo libre a un libro que, según acabas concluyendo, no merecía la pena? Pues abandona toda culpabilidad, que leer libros malos puede ser muy útil para un escritor.

Por qué leer malos libros

Analiza qué está mal en el libro

Tómate tu tiempo, no digo que tengas que leerte el libro completo (que tampoco hace falta), pero, ya que has descubierto que estás leyendo basura, ¿qué más da unas páginas más? Invertir una hora de tu tiempo en buscar una etiqueta que describa lo que anda mal en ese libro que no te llena puede darte una valiosa lección de escritura.

Puede que te encuentres pensando cosas como:

  • Es muy difícil meterse en el libro.
  • La trama es inverosímil.
  • Me cae mal el protagonista.
  • Hay demasiado diálogo.
  • Es demasiado descriptivo.
  • El lenguaje es excesivamente ampuloso.
  • El ritmo es inadecuado.
  • Comienza bien, pero luego pierde fuerza.

¡Buen trabajo! Acabas de aprender una lección importante.

¿Cómo podríamos resolver el problema?

Una vez ya sabes qué es lo que, a tu juicio, falla en el libro, párate a pensar: ¿Cómo podría el autor o autora del libro haber solucionado ese problema y salir más airoso? ¿Qué le falta a ese personaje para ser más creíble? ¿Por qué te parecen anodinos esos diálogos? ¿Qué hace que te aburran esas descripciones? ¿Por qué te ha resultado decepcionante este final?

Si el autor fuera tu mejor amigo y te consultara cómo mejorar su novela, ¿qué le recomendarías? Cuanto más explícito seas, más útiles serán tus conclusiones.

Aplica tus hallazgos a tu propia escritura

Repasa las notas que has tomado hasta ahora y prepara una lista en positivo de «normas» a tener en cuenta mientras escribes. Sigue actualizando esa lista cada vez que te topes con un mal libro, y repásala de forma periódica. ¡Es una herramienta de un valor incalculable!

Yo tengo una lista titulada «Lecciones de los malos libros» en mi diario de escritura y recurro a ella con frecuencia. ¡Es una de mis mayores aliadas a la hora de escribir!

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