No escribas

Desde hace bastantes años, de vez en cuando se me acercan conocidos y desconocidos que, al saber a qué me dedico, me ofrecen unas pocas páginas, las más selectas entre lo que han escrito, y buscan un veredicto: «¿Es bueno? ¿Crees que tengo posibilidades?». La mayor parte de las veces ni siquiera necesito leer sus textos para saber qué debo aconsejarles. A muchos de ellos les doy mi mejor respuesta: no escribas.

No escribasEl consejo no es mío. Lo aprendí de Rainer María Rilke. Desde que leí a los quince años sus Cartas a un joven poeta hice mías sus palabras. Como su propio nombre indica, en esta obra el autor recopila diez cartas a un desconocido poeta aficionado. En la primera de ellas, Rilke se enfrentó a la pregunta de si los versos que este le enviaba eran buenos. El escritor checo le dio una respuesta clara: era un error intentar responder esa pregunta mirando hacia afuera, a la recepción de la obra. Para saber si merece la pena escribir hay que mirar dentro de uno mismo:

Adéntrese en sí mismo. Escudriñe hasta descubrir el móvil que le impele a escribir. Averigüe si ese móvil extiende sus raíces en lo más hondo de su alma. Y, procediendo a su propia confesión, inquiera y reconozca si tendría que morirse en cuanto ya no le fuere permitido escribir. Ante todo, esto: pregúntese en la hora más callada de su noche: «¿Debo yo escribir?». Vaya cavando y ahondando, en busca de una respuesta profunda. Y si es afirmativa, si usted puede ir al encuentro de tan seria pregunta con un «Sí debo» firme y sencillo, entonces, conforme a esta necesidad, erija el edificio de su vida. Que hasta en su hora de menor interés y de menor importancia, debe llegar a ser signo y testimonio de ese apremiante impulso.

Cuando alguien acude a mí por primera vez solicitando consejo sobre si tiene talento y debe dedicarse a escribir, suelo recomendarle que no escriba. En realidad es una trampa: lo hago aguardando su primera reacción. Si esa persona agacha la cabeza y se conforma, probablemente no tenía la voluntad necesaria para una tarea que desgasta tanto como la escritura. Solo puedo ayudar a los que defienden con vehemencia su afición por escribir. 

Solo si no concibes la vida sin escribir tienes la pasión necesaria para hacerlo. Click Para Twittear

Así que aquí te dejo mi consejo: no escribas.

  • Escribir bien es complicado, y no todo el mundo tiene talento.
  • Es una tarea que requiere mucho tiempo, y a ninguno nos sobra.
  • Es muy difícil vivir de ello: muy pocos llegan a escribir un best-seller.
  • Escribir supone sacrificio: horas de soledad, menos tiempo dedicado al sueño, menos actividades con la familia y amigos.

Si no estás convencido de que, pese a todos los obstáculos, deseas escribir, no lo hagas. No escribas. Pero si sientes rabia al ver cómo intento desanimarte, si se te ocurren mil excusas para responder a los argumentos que acabo de exponer, si no hay nada que te haga tanta ilusión como escribir y piensas que no te sentirás completo si no escribes… Entonces puede que te interese esta escuela de escritura. Aquí te proporcionaré algunos trucos y te propondré retos para que puedas mejorar semana a semana.

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