Lánzate a escribir en grupo

Escribir ha sido siempre una tarea solitaria… ¿o no? Aunque es cierto que un escritor debe pasar gran parte de su tiempo trabajando a solas, la figura del «escritor ermitaño» no es más que un tópico. El ser humano es un animal gregario, y vive y trabaja mejor en grupo. Y hoy voy a demostrarte que escribir no es una excepción.

Escribir en grupo

Amistades creativas

Desde siempre, los escritores han buscado la amistad de otros autores. Es comprensible: tendemos a buscar la amistad de aquellos que comparten nuestras aficiones. Pero no es una mera cuestión de afinidad. De estas relaciones entre escritores surgen a veces sinergias maravillosas que nos han regalado muchas de las grandes obras de la literatura.

Máquina de escribir¿Recuerdas tus clases de literatura del instituto? Si es así, te será familiar el concepto de generación literaria: un grupo de escritores que nacieron más o menos en la misma época, que tienen una formación semejante, un hito generacional o acontecimiento que los marca a todos… y una relación de amistad mutua. Los autores de la Generación del 98 o de la Generación del 27 serían un claro ejemplo de esto. Se reunían, conversaban, se escribían largas cartas… A menudo, la colaboración de un componente del grupo era vital para romper un bloqueo creativo o ayudar a perfeccionar un detalle de una obra.

Fuera de estas conocidas generaciones literarias, ha habido muchas otras grandes amistades artísticas: Rubén Darío y Juan Ramón Jiménez, Jorge Luis Borges y Bioy Casares, Gabriel García Márquez y Mario Vargas Llosa.

Un caso famoso

Uno de mis ejemplos favoritos de cómo las relaciones de un grupo de escritores puede contribuir a la creación literaria es el de las circunstancias que rodearon a la creación de una de las novelas de terror más célebres: Frankenstein, de Mary Shelley.

Villa-DiodatiLa famosa novela tuvo su origen la noche del 16 de junio de 1816, cuando en Villa Diodati, una casa alquilada por el poeta Lord Byron junto al lago Lemán (Suiza), se alojaban su médico John William Polidori, aficionado a la escritura, el escritor Matthew Lewis, otro gran poeta, Percy Bysshe Shelley, y dos jóvenes que acompañaban a este último: Mary, la novia del poeta, y la hermana de esta, Claire.

En la película Remando al viento se relatan precisamente estos hechos. Hugh Grant encarna a Byron.

En la película ‘Remando al viento se relatan precisamente estos hechos. Hugh Grant encarna a Byron.

Era un verano muy atípico, el más frío del milenio en Europa. Byron era muy aficionado a leer relatos de terror, y aquella noche, en plena tormenta, lee en voz alta para sus invitados algunos relatos de Phantasmagoriana, un libro alemán de historias de fantasmas. Viendo el estado de inquietud que las narraciones crean en sus compañeros, se le ocurre proponer que cada uno de ellos escriba durante la noche un relato de terror. Esa noche las musas no acompañaron a los grandes poetas del grupo, Byron y Shelley, sino que lo hicieron con Polidori, que creó El vampiro y la novia de Shelley, Mary, creó Frankenstein.

Únete a un grupo

Estos son solo algunos ejemplos de cómo la relación entre escritores favorece la creación literaria. Si esto no te basta, piensa en por qué los guionistas de las series literarias trabajan en grupo: no es que a las productoras les apetezca pagar más sueldos, es que en compañía surgen más ideas y los escritores se enriquecen mutuamente.

Por eso, si te gusta escribir te recomiendo que busques un grupo de personas que compartan esta afición: serán innumerables los beneficios que obtengas de estas relaciones.

¿No sabes dónde encontrarlo? Te propongo una cosa: he creado un grupo de Facebook para formar una comunidad virtual, una tribu que te ayude a potenciar tus habilidades. Te invito a unirte al grupo, donde podrás conocer a gente como tú. Allí propondré retos, compartiré ideas y trucos, favoreceré debates… ¡Echa un vistazo y anímate!

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