El narrador omnisciente

A menudo, algunos autores noveles se aferran a un determinado punto de vista con el que se sienten más cómodos. Es importante no tener miedo a experimentar con nuevas perspectivas, observar las historias desde otro ángulo y ver qué pasa.

Por eso, vamos a comenzar a analizar en profundidad los distintos tipos de narradores y sus peculiaridades. Hoy le toca el turno al narrador omnisciente.

Narrador omnisciente

Casi un dios

El narrador omnisciente nos transmite el relato desde fuera, en tercera persona. No es parte de la historia ni interactúa con los personajes. Su propio nombre «omnis sciente» (el que todo lo sabe) nos indica que funciona como un dios, que lo conoce todo sobre los personajes, las tramas y las subtramas, sabe el pasado de todos los que participan en el relato, su porvenir, sus intenciones, los pensamientos que les rondan, sus sentimientos… Aporta datos y los oculta a su antojo, pero normalmente no permite que el lector imagine y deduzca, sino que proporciona toda la información desmenuzada, explica los comportamientos y juzga a los personajes.

Aquí tienes algunos de sus puntos fuertes y débiles:

Ventajas

  • Lo sabe todo, incluso más que los personajes que están viviendo la escena. Es capaz de proporcionarnos mucha más información que otros narradores.
  • Es una autoridad que aporta verosimilitud al relato. Al conocer todos los detalles y no existir posibilidad de error (como en el narrador testigo), confiere verosimilitud a la trama. Por eso se emplea este narrador con tanta frecuencia en la literatura fantástica y maravillosa.
  • Puedes mostrar de una sola vez los hechos y los pensamientos del personaje, de modo que el lector distingue a la perfección la diferencia entre la opinión y la realidad.
  • Sin restringir la capacidad de tu protagonista de sentir, experimentar y pensar, los demás protagonistas también podrán reflejar su mundo emocional, lo que puede proporcionar una gran riqueza a la escena si engarzas varios puntos de vista.
  • Permite saltos en el tiempo y en el espacio con mucha facilidad, y anticiparse a los acontecimientos.
  • Favorece el desarrollo de la tensión ya que no hay personajes favoritos a los ojos de un omnisciente, y por lo tanto es más difícil adivinar si todos saldrán adelante.

Inconvenientes

  • Requiere una planificación más meticulosa, seleccionando la información que quieres proporcionar, si quieres mantener el suspense. Es frecuente cometer el error de mostrar toda la información desde el principio, incluyendo incluso datos irrelevantes. Es necesario dosificar la información y decidir cuándo y en qué medida mostrarla.
  • Puede resultar más frío, la emoción no llega al lector de forma tan directa. Para evitar este problema, es recomendable transcribir de vez en cuando los pensamientos de los protagonistas en estilo directo.
  • Al lector le cuesta algo más sentir complicidad con el protagonista. Además, la presencia de este en la historia es algo menor, pues el narrador nos proporciona casi la misma cantidad de información de todos los personajes.
  • Si te enfocas en demasiados personajes, la atención del lector se diluye. Un número elevado de personajes puede resultar algo confuso porque es más complicado crear una personalidad y una voz única para cada uno, y al cabo de un tiempo todos comienzan a parecer muy semejantes entre sí.
  • El narrador omnisciente se identifica con el autor, así que hay que ser cautos al utilizarlo. Todas las opiniones y juicios que manifiesta este narrador pueden ser interpretados como los tuyos propios. Podría acabar convirtiéndose casi en una novela de tesis. Y la mayoría de los lectores actuales no quieren que los adoctrinen.
  • ALERTA ROJA: Nunca hagas que tu narrador omnisciente mienta. Aunque a todos nos gustan las sorpresas y los giros de argumento, si un narrador omnisciente miente, el lector siente que el autor le ha engañado.

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