Todo lo que debes saber sobre la corrección de estilo

El corrector profesional es un experto en nuestra lengua que dedica su vida a mejorar textos. Hace poco hablé en el blog sobre la corrección ortotipográfica y expliqué con detalle de qué se ocupa. Hoy le toca el turno a la corrección de estilo.

Todo lo que debes saber sobre la corrección de estilo

La corrección de estilo consiste en una depuración del texto, liberándolo de ciertos elementos que entorpecen su funcionalidad, verificando entre otros elementos la adecuación del léxico escogido, la corrección gramatical y la coherencia y cohesión del discurso, todo ello intentando no modificar las peculiaridades de estilo del autor del texto.

Muchos escritores se sienten recelosos al solicitar una corrección de estilo porque piensan que se va a alterar tanto su texto que no podrá reconocerlo como propio. Por lo general no tiene de qué preocuparse: cuando solicita esta corrección a un profesional, tiene la garantía de que el corrector va a hacer las mínimas modificaciones posibles. En el caso de que este observe que el texto necesita muchas modificaciones, normalmente suele sugerir al autor que haga una última revisión del mismo. Además, no tienes por qué aceptar todos los cambios, siempre mantendrás el control sobre tu texto.

Si quieres conocer algunos ejemplos del tipo de errores en que trabaja un corrector de estilo en los distintos niveles de nuestra lengua, sigue leyendo:

Errores fónicos

Se trata de defectos que perjudican al texto por cómo suenan al leerlos en voz alta. Distraen al lector de su significado o provocan sonidos desagradables.

Cacofonías

Efecto sonoro desagradable que se produce accidentalmente por la repetición de ciertos sonidos en dos o más palabras cercanas:

* un no se qué que quería expresar y no podía

Rimas internas

Repetición de un sonido a cierta distancia, de modo que parece que se nos hubiera «colado» un par de versos dentro de nuestro texto en prosa.

* escuchó la canción con mucha atención

Errores léxicosemánticos

A veces el problema está en la elección de las palabras que utilizamos:

Repetición de términos

Es muy frecuente que en los textos se abuse de los mismos términos si se ha de hacer mención a un mismo concepto varias veces. El corrector se ocupa de evitar esta monotonía proponiendo sinónimos adecuados en cada uno de los casos.

Imprecisiones léxicas

Es el empleo incorrecto de una palabra, por no conocer su significado exacto o la forma en que se debe utilizar.

* Sus amigos lo tildaban de persona generosa y abnegada.

En el ejemplo, se utiliza el verbo «tildar», que significa, según el DRAE, «señalar a alguien con alguna nota denigrativa». Por lo tanto, no es correcto emplear este vocablo para atribuir a una persona una cualidad positiva.

Redundancias y pleonasmos

Se trata de una repetición de significados a través de varios elementos léxicos. A veces puede ser intencionada, y se usa habitualmente en el habla coloquial y en la literaria, en una figura retórica llamada pleonasmo. Por lo tanto, el corrector de estilo deberá dilucidar si la redundancia aporta o no algo al significado global del texto.

Anfibologías

Empleo de frases que pueden tener más de una interpretación.

* Ahí estaba tirado el perro de mi hermano.

Barbarismos

Según el DRAE, el barbarismo «es una incorrección que consiste en pronunciar o escribir mal las palabras, o en emplear vocablos impropios». Por ejemplo, algunas personas emplean incorrectamente la locución «grosso modo» anteponiendo la preposición «a».

Otros errores léxicos

Otros errores habituales son los extranjerismos (empleo innecesario de palabras en un idioma extranjero, cuando existe una expresión equivalente en castellano), coloquialismos (utilización de expresiones propias del habla coloquial cuando no corresponde) y el uso de muletillas o palabras vacías.

Errores gramaticales

El corrector de estilo también se ocupa de revisar algunos problemas sintácticos y gramaticales. Aquí tienes algunos ejemplos:

Anacoluto

Es una inconsecuencia en la construcción de la oración, porque la segunda parte no se corresponde con la primera.

* Yo es que en ese estado me cuesta encontrar las palabras.

Anantapódoton

Variante del anacoluto que consiste en omitir uno de los dos elementos correlativos en una expresión.

* Por un lado, no quería molestar a los dueños de la casa y le daba vergüenza admitir su error.

Ambigüedad

En algunas ocasiones, el corrector se topa con construcciones gramaticalmente correctas pero cuyo significado no queda del todo claro. A menudo este problema se soluciona alterando el orden de algunos elementos de la oración.

* En aquel tenderete se vendían libros para niños ilustrados.

Dequeísmo y queísmo

Hace algunos años, por algún motivo, hubo una notable efervescencia del dequeísmo en los medios de comunicación: muchas personas aparecían en televisión haciendo un uso incorrecto de «de que» en casos no admitidos por el régimen verdad.

* Pensábamos de que eso no podía suceder en este país.

Precisamente en el sentido inverso, para intentar evitar ese error, muchos incurrieron en el problema contrario, el queísmo, que consiste en utilizar «que» en lugar de «de que» en casos en que el verbo rige este último tipo de construcciones.

* Telefónica le informa que no tiene mensajes.

Errores pragmáticos

La pragmática es una rama de la lingüística que se ocupa de las relaciones del lenguaje con sus usuarios y las circunstancias que rodean a la comunicación. Aunque un texto sea correcto a otros niveles, es posible que no alcance la eficacia comunicativa por falta de cohesión, mala elección de ciertos vocablos, organización poco eficaz de los párrafos… El corrector también se ocupa de solventar estos problemas.

Y, por supuesto, la corrección ortotipográfica

La corrección de estilo es la más completa, y no solo analiza los errores que he enumerado en esta entrada (y otros tantos similares), sino que también revisa los problemas propios de la corrección ortotipográfica, de la que, gracias a una entrada anterior, ya conocéis todos los secretos.

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