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Semblanzas

Decíamos ayer…

Publicado el 17/12/2012 en Flores de papel, Semblanzas | No hay comentarios

Fray Luis en Salamanca Decíamos ayer...

En la ciudad de Salamanca a diez y siete días del mes de diciembre de mill e quinientos e setenta e un años, ante el muy magnífico e muy Rdo. señor maestro Francisco Sancho, comisario deste Santo Oficio… paresció siendo llamado el muy reverendo padre fray Bartolomé de Medina, maestro en santa theologia, en la Universidad de Salamanca, y entre las cosas que testificó en su dicho, dijo e declaró contra el maestro fray Luis de León lo siguiente: Item declaró que sabe anda en lengua vulgar el libro de los Cánticos de Salomón, compuesto por el muy Rdo. padre maestro fray Luis de León, porque lo ha leído este declarante. Item declaró que en esta Universidad algunos maestros, señaladamente Grajal y Martínez, y fray Luis de León, en sus paresceres y disputas quitan alguna autoridad a la edición de la Vulgata, diciendo que se puede hacer otra mejor y que tiene hartas falsedades…

Fray Luis de León e1355655496920 300x208 Decíamos ayer...

Con este documento, el diecisiete de diciembre de 1571, comenzó el proceso inquisitorial contra Fray Luis de León. A causa de estas acusaciones permaneció encerrado durante cinco años en una celda de la Inquisición sin saber quién le acusaba ni cuáles eran los cargos exactos: haber cuestionado la infalibilidad de la traducción de la Biblia en la Vulgata de San Jerónimo (establecida como el texto canónico en el Concilio de Trento) y ser, presuntamente, el autor de una traducción al castellano (lengua vulgar, prohibida para los textos sagrados) del Cantar de los Cantares, basándose no en la Vulgata, sino en el original hebreo.

Cinco años más tarde sería liberado de los cargos que le habían alejado de la vida pública y del aula de la Universidad de Salamanca donde ejercía anteriormente su cátedra de teología. Su salud estaba definitivamente quebrantada, pero su energía y su fino sentido del humor permanecían intactos. Prueba de ello es que, ante la notable expectación generada por su regreso al aula de Salamanca, se subió al púlpito y comenzó su clase con el célebre «Decíamos ayer…».

Aula de Fray Luis en Salamanca e1355658018825 Decíamos ayer...Para Fray Luis, el tiempo que había pasado alejado de la enseñanza no contaba. Eran detalles superfluos que carecían de importancia, un pequeño paréntesis que no quería mencionar, y por ello, pese a los oportunistas que asistieron aquel día esperando de él un ataque a la Inquisición, comenzó su clase como acostumbraba, con una recapitulación de la lección anterior, sin considerar que esta había tenido lugar cinco años atrás.

En Flores de papel queremos inspirarnos en el sabio belmonteño y, tras unos meses en que otros menesteres (el mundanal ruido) nos han mantenido alejados de este particular púlpito, retomamos nuestra andadura con la misma ilusión del principio, continuando la labor detenida con un nuevo «Decíamos ayer…».

Zenobia de mi alma

Publicado el 31/08/2012 en Semblanzas | No hay comentarios

zenobia camprubi aymar Zenobia de mi alma

Juan Ramón Jiménez esquivó a su destino una tarde de noviembre de 1909, cuando estaba visitando La Rábida con su amigo el pintor Joaquín Sorolla. Para poder observar el entorno con mayor detalle, pidieron unos prismáticos al guarda del convento, quien a su vez los solicitó a don Raimundo Camprubí, ingeniero jefe de la Junta de Obras del Puerto de Huelva. Haciendo gala de su hospitalidad, la familia Camprubí les transmitió a través del guarda una invitación a tomar el té, pero anochecía y decidieron regresar a Moguer. Años más tarde, en 1913, Juan Ramón se alojó durante un tiempo en una pensión en Madrid en la que, para su disgusto, tenía unos vecinos de habitación bastante ruidosos: celebraban reuniones y fiestas y tocaban el piano hasta muy tarde. Juan Ramón aporreaba las paredes para intentar recuperar su anhelada tranquilidad, aunque algunas tardes escuchaba a través de ese muro una risa de mujer que lo sorprendió tanto que en lugar de quejarse pegaba el oído a la pared, aunque nunca reunió el valor para presentarse en la habitación contigua. Ella se llamaba Zenobia Camprubí y Aymar, y hoy se cumplen 125 años desde su nacimiento en Malgrat de Mar (Barcelona).

Se conocieron, por fin, semanas más tarde en la Residencia de Estudiantes, a la salida de una conferencia. Él había quedado fascinado por el sonido de su risa, de modo que hizo que los presentaran y logró entablar conversación durante casi dos horas. Al terminar, Juan Ramón ya sabía que se había enamorado sin remedio. Ella tardaría algo más en darse cuenta de estaban hechos el uno para el otro.

Sus inicios fueron tortuosos. Zenobia no veía bien los excesos amorosos de Juan Ramón, ni comprendía su carácter sombrío, pues ella era una muchacha muy sociable y alegre. «La americanita» (era de raíces portorriqueñas por vía materna, y en su juventud había estudiado en los Estados Unidos) sufrió el incansable asedio del poeta: él le enviaba cartas apasionadas y preparaba cuidadosamente encuentros nada casuales por mediación de conocidos comunes. Ella fue cediendo poco a poco, en parte impresionada por su talento poético y sensibilidad, en parte conmovida por su constancia amorosa.

Fío, en absoluto, en mí. Pero es absolutamente preciso que nos casemos pronto. No sabes la paz, la fuerza, la tranquilidad, el tiempo, que esto me daría. Piensa tú que tu presencia me es necesaria, Zenobia, que mi vida sin ti está falta de vida. La mañana que yo amanezca a tu lado, ¡qué nuevo va a parecerme el mundo!

(Carta de Juan Ramón a Zenobia, 6 de septiembre de 1915)

Zenobia y Juan Ramón recién casados Zenobia de mi almaFinalmente, se casaron en Nueva York el 2 de marzo de 1916. El discurso poético del que sería Premio Nobel comenzó a experimentar cambios durante todo su noviazgo, culminando con la publicación de Diario de un poeta reciencasado, obra que revolucionaría la poesía moderna. Ya desde los inicios de su relación, la influencia de Zenobia fue fundamental en Juan Ramón, y sin duda alguna sin ella su obra poética habría sido muy diferente.

En torno a su relación se creó pronto un estereotipo que ha sido convenientemente divulgado: el de la mujer sometida a su marido, neurótico y huraño. Juan Ramón, en efecto, tenía un carácter muy difícil, sin duda, y su esposa sufrió en muchas ocasiones por este motivo, lo que queda de manifiesto al leer sus diarios. Tuvo que renunciar a mucho. Sin embargo,  Zenobia era una mujer culta, inteligente, refinada, independiente y feminista, que con sus pequeñas rentas habría podido mantenerse si hubiera querido separarse. Pero ella se había enamorado tiernamente, descubrió en él el candor del genio, el magnético atractivo del talento, y decidió que su plenitud como mujer pasaba por esa entrega total no únicamente a su marido, sino a ese proyecto de una vida dedicada a la poesía.

Juan Ramón está tan feliz después que trabajamos juntos. Esta mañana dijo: “Esto es lo único que vale la pena, este trabajo que hacemos juntos”, y parecía muy contento.

(Diario de Zenobia Camprubí, 11 de marzo de 1937)

Juan Ramón y Zenobia e1346362836744 Zenobia de mi almaElla pasaba con infinita paciencia y esmero todos los escritos de él a máquina para que él pudiese revisarlos. Corregía a menudo, opinaba siempre, era su primera crítica, su traductora personal, su cómplice y su musa, una suerte de primera editora de impagable colaboración. Ella, además, se encargaba de todo lo que no era literario, de modo que Juan Ramón no tenía que preocuparse de nada salvo de escribir.

Es probable que nadie sea capaz de comprender totalmente la realidad de esa relación, pero fueron compañeros de vida. Entre los papeles relacionados con el poeta que se guardaban en la Universidad de Puerto Rico, se encontraron sendas semblanzas que hicieron el uno del otro, y en ambas se percibe el profundo cariño que los unía. La de Juan Ramón es bastante más escueta:

Zenobia: eres graciosa, intensa, encantadora; fina de cuerpo y alma; amas lo humano y percibes lo divino; sientes la naturaleza, la música, la pintura, la poesía, la filosofía, la historia, todas las artes y todas las ciencias. Eres buena compañera de hogar, de viaje y de trabajo. Siempre estás dispuesta a trabajar o a gozar. No eres interesada. Eres cumplidora, digna y generosa. No pides nada a nadie. Das todo. Te acomodas a todas las circunstancias y las resuelves alegremente. Ríes siempre, a veces por no llorar.

Zenobia, sin embargo, es más generosa con los detalles, dándonos uno de los retratos más personales y cercanos del poeta:

Juan Ramón, cuando está cerca, es todo ojos. Lo demás es un contorno armonioso que los acompaña, excepto la sonrisa, que casi puede igualarse con los ojos.
El mejor momento de Juan Ramón y el más largo de su vida es cuando está trabajando en su obra, completamente olvidado de sí mismo. Nunca es más feliz que cuando está escribiendo, corrigiendo, perfeccionando… Después de un gran día de trabajo, cuando se permite algún recreo, dice con satisfacción que ha podido gozar plenamente en el ocio porque ha cumplido bien con su trabajo antes.
Su carácter es del todo diferente en sus temporadas fecundas de lo que es en las áridas. No tiene términos medios, o está muy bien o está muy mal.
La única dolencia real física que le conozco la lleva con una extrema paciencia aún cuando en las etapas exacerbadas le produzca desaliento.
Sus defectos principales son el no aceptar casi nunca la responsabilidad de su culpa, por muy insignificante que sea, y la suspicacia para dolerse de cosas insignificantes. Además es muy egoísta, pero a medida que pasan los años, en este defecto que tanto lo dominó en su juventud, ha hecho un gran progreso: se esfuerza por recapacitar cuando se le advierte y procura y logra grandes mejoras. En esto verdaderamente ha ahondado mucho, sobre todo en las temporadas en que su vida es serena y tiene tiempo de pensar. En temporadas nerviosas no hace el menor esfuerzo por dominarse y llega a una crueldad increíble en el egoísmo cuando se trata de la manía especial en boga en el momento.
Al lado de esto es también de una generosidad emocionante en que todo lo quiere dar y en que le da una gran alegría el proporcionarle una satisfacción o gusto a cualquiera, aun cuando se trate de un desconocido…

Zenobia Camprubí e1346363195924 Zenobia de mi almaLa culminación de cuarenta años de dedicación y entrega le llegó a Zenobia el 25 de octubre de 1956, tres días antes de su muerte: conocida la extrema gravedad de su estado y que el fallecimiento era inminente, se le comunicó de forma privada por un telegrama (como medida excepcional) que a Juan Ramón se  le había concedido el Premio Nobel de Literatura. Fue ella quien transmitió al poeta la noticia.

Tras la muerte de Zenobia, Juan Ramón no volvió a escribir un solo verso. Quedó sumido en una fuerte depresión, y pasaba los días leyendo las cartas que ambos se habían escrito durante su noviazgo y su largo matrimonio, aunque esta actividad le alteraba tanto que los médicos trataron de prohibírselo en varias ocasiones. Apenas la sobrevivió año y medio. A su muerte, encontraron entre sus pertenencias una libreta con una breve anotación (anécdota ni tan recordada ni tan celebrada como la de Machado):

A Zenobia de mi alma, este último recuerdo de su Juan Ramón, que la adoró como a la mujer más completa del mundo y no pudo hacerla feliz. JRJ. Sin fuerza ya.

De Zenobia nos quedan algunos poemas y cuentos de su juventud y sus traducciones de los escritos de Rabindranath Tagore. También, de índole privada, sus Diarios y su extensa correspondencia. Sin Zenobia, Juan Ramón «se habría hundido en un pozo sin fondo» (según admite ella en su Diario), «pero el día en que juntó su destino con el mío, cambió ese fin». Sin nunguna duda, la gran obra que emprendió aquella muchacha de ojos verdes fue la de aquella empresa poética de acompañar, aconsejar y colaborar con aquel hombre que revolucionaría la poesía española contemporánea.

Ignorada Gloria

Publicado el 28/07/2012 en Fomento de la lectura, Semblanzas | No hay comentarios

Gloria Fuertes e1343418785271 Ignorada GloriaHoy Gloria cumpliría noventa y cinco años de edad. Gloria, la poeta (detestaba que la llamaran «poetisa») que enseñó a los niños de varias generaciones a disfrutar de la poesía. Salía en la televisión, nos recitaba sus poemas, era querida por todos. Ni siquiera hace falta mencionar su apellido, todo el mundo lo conoce. Y sin embargo, Gloria Fuertes es, además de la figura familiar, tal vez la gran desconocida.

Gloria nació en Madrid, en el barrio de Lavapiés, en una familia modesta. Conocemos muy pocos detalles de su vida familiar, porque ella misma puso especial cuidado en preservar su intimidad. Desde muy pequeña escribía y dibujaba sus propios cuentos. Empezó a escribir versos a los catorce años y a los diecisiete escribió su primer poemario, Isla ignorada, que no se publicaría hasta 1950, cuando ya contaba treinta y tres años.

Definitivamente, la experiencia que marcó su vida y su trayectoria poética fue la llegada de la Guerra Civil: la protesta contra lo absurdo de cualquier guerra siempre estaría presente en su poesía.

Que no vuelva a haber otra guerra,
pero si la hubiera,
¡que todos los soldados
se declaren en huelga!

Literariamente, ella rechazaba filiaciones o influencias. Algunos la relacionan con la Generación del 50, a la que le unía la denuncia que realizaba a través de su poesía, que la acercaba a Blas de Otero, Celaya o José Hierro. Otros la asocian con el Postismo por la amistad que estableció con Carlos Edmundo de Ory y por la omnipresencia del humor, la ironía y el juego en sus poemas. Quizás ambas influencias son ciertas, y en mayor o menor medida estos rasgos se manifiestan tanto en su poesía para el público adulto como en la que escribía para niños.

A partir de 1940, en efecto, comenzó a colaborar con ciertas revistas infantiles, y desde entonces no cesó jamás su implicación en proyectos de toda índole relacionados con la infancia. Por ello pasaría a ser conocida como «la poeta de los niños». Pensaba que a veces la sociedad se centraba en cosas absurdas olvidando la importancia de los niños, que podían y debían tener acceso a la literatura. Consideraba imprescindible que los niños se enriquecieran, desarrollaran la imaginación y conocieran nuevas formas de entender la vida. Para ello, utilizaba el lenguaje de los niños, desmontaba y reinventaba palabras, se divertía, jugaba con pareados fáciles y asociaciones de ideas sorprendentes. Utilizaba el humor porque, según decía, la risa es muy necesaria, especialmente durante la infancia. Jugaba con el lenguaje como lo hacen los niños. Su profundo amor por ellos se refleja en toda su poesía infantil:

Para dibujar un niño
hay que hacerlo con cariño.
Pintarle mucho flequillo,
—que esté comiendo un barquillo—;
muchas pecas en la cara
que se note que es un pillo;
—pillo rima con flequillo
y quiere decir travieso—.

Fue una escritora muy prolífica, que desde los años 70 vivió exclusivamente para la literatura. La poesía constituía el motor de su vida, y, aunque era muy apreciada entre el público infantil, nunca dejó de escribir poesía para adultos. Era poeta por vocación; una vocación que sintió, probablemente, siendo muy pequeña, cuando leía y escribía cuentos escondida tras el mostrador de su padre (que era bedel) para que no la descubriera su madre (que ansiaba que la niña se hiciera modista). Sentía la poesía como una responsabilidad con el mundo («antes de contar las sílabas, los poetas tienen que contar lo que pasa»), un trabajo difícil pero que asumía con valentía:

Nací para poeta o para muerto,
escogí lo difícil
—supervivo de todos los naufragios—,
y sigo con mis versos,
vivita y coleando.

Falleció en 1998, a los 81 años, de un cáncer de pulmón. El reconocimiento le ha llegado, casi siempre, del extranjero: la crítica y los poetas españoles se negaron en su mayoría a reconocerle ningún mérito. La consideraban una poeta menor que se dedicaba a temas poco importantes. Pocas voces se levantaron en contra de esta idea: Camilo José Cela la describiría como «la angélica y alta voz poética a la que los hombres y las circunstancias putearon inmisericordemente». Menospreciada por la mayoría de los intelectuales, siempre tuvo, sin embargo, el cariño del público.

Tan desconocida como su poesía adulta (sensible, deliciosa, inolvidable) fue su propia vida personal. Tras su muerte, Vicente Molina Foix reveló su homosexualidad, que había mantenido en secreto por temor a que los padres de los niños, su público más fiel, sintieran reticencias hacia ella por este hecho. Hasta el último día de su vida, siguió siendo, como rezaba su primer poemario, una Isla ignorada:

Soy como esa isla ignorada
que late acunada
por árboles jugosos
en el centro de un mar
que no me entiende
rodeada de nada, sola solo.

Para saber más: Fundación Gloria Fuertes

La literatura nos muestra otras realidades
(120 años de Pearl S. Buck)

Publicado el 26/06/2012 en Fomento de la lectura, Semblanzas | 3 comentarios

Pearl S. Buck La literatura nos muestra otras realidades <br>(120 años de Pearl S. Buck)En otra entrada de este blog, hablábamos de que los libros amplían nuestros horizontes y nos hacen vivir experiencias nuevas, y por ello nos enriquecen. Son muchos los libros y los autores que pueden servir de ejemplo para ilustrar esta afirmación, pero hoy quisiéramos dedicar unas líneas para recordar a una autora en particular, Pearl S. Buck, ya que hoy se cumplen 120 años de su nacimiento.

Pearl Sydenstricker (el apellido por el que la conocemos hoy lo debe a su primer marido) es una autora americana de nacimiento, pero íntimamente ligada a la cultura china desde su infancia. Sus padres, misioneros presbiterianos en establecidos en Chinkiang, estaban pasando una breve estancia en los Estados Unidos cuando Pearl nació el 26 de junio de 1892 en Hillsboro (Virginia Occidental). A los pocos meses la familia se trasladó de nuevo a China. Pearl pudo conocer a fondo la cultura oriental: desde pequeña hablaba inglés y mandarín, y fue educada por su madre y un tutor chino. En 1919 conoció a John Lossing Buck, economista, con el que estuvo casada durante casi 18 años, aunque nunca fueron felices. En 1934 se trasladó a los Estados Unidos para casarse por segunda vez con el editor de sus novelas. En Estados unidos continuaría, sin embargo, su implicación con China, no solo de forma literaria, sino a través de obras como la Asociación East and West, fundada con su marido para favorecer el intercambio cultural y el entendimiento entre Asia y occidente. Murió en marzo de 1973.

Viento del este viento del oeste 170x300 La literatura nos muestra otras realidades <br>(120 años de Pearl S. Buck)Pearl S. Buck escribió más de 85 libros y abordó géneros tan diferentes como la novela, el teatro, la poesía, el guion cinematográfico, el relato, la biografía, la literatura infantil… incluso un libro de cocina. En 1938 obtuvo el Premio Nobel de Literatura con tan solo dos novelas publicadas hasta el momento. Pero es precisamente a causa de estas dos novelas por las que hoy en Flores de papel queremos rendirle este sincero homenaje, por mostrarnos realidades tan diferentes a la nuestra de una forma tan delicada y por su honda preocupación por los valores fundamentales del ser humano.

En Viento del este, viento del oeste (1930) la autora nos describe el enfrentamiento entre la cultura occidental y la oriental, a modo de dos fuertes corrientes de viento en direcciones opuestas. La familia de la protagonista, Kwei-lan, concertó para ella un matrimonio cuando solo era una niña, y ella ha sido educada para ser una buena esposa según las costumbres chinas. Su prometido, sin embargo, ha estudiado medicina en el extranjero y practica la ciencia y las costumbres occidentales. Fuera de las anécdotas particulares, en esta novela se retrata la mutua extrañeza que provocan dos formas tan diametralmente opuestas de contemplar el mundo.

—Desde que nos casamos estoy deseando pedirte que te quites las vendas que comprimen tus pies. La salud de toda tu persona no debe sufrir. Mira, todos tus huesos se han deformado así.

Con su lápiz dibujó, rápidamente, un horrible pie encogido. [...] Me apresuré a ocultar los pies bajo la silla. Sus palabras me habían extrañado. ¿Los pies vendados son feos? ¡Y yo que siempre había estado tan orgullosa de los míos! Durante toda mi infancia, mamá había vigilado personalmente la cotidiana inmersión en agua casi hirviendo y el inmediato vendaje, cada vez más apretado. Al quejarme de dolor ella no dejaba de recordarme que un día mi marido elogiaría la belleza de mis pies.

Incliné la cabeza para ocultar las lágrimas. Pensé en las numerosas noches de insomnio, en los días en que la intensidad del dolor me impedía comer y jugar, en las horas pasadas, sentada al borde de la cama, moviendo los pies para aligerarlos del peso de la sangre. ¿Y ahora…? Después de haber soportado tanto, cuando el dolor había cedido poco a poco, ¡mi marido decía que los encontraba feos!

Pearl S. Buck nos muestra en esta novela lo mejor y lo peor de ambos mundos: no en todo la cultura occidental sale ganando. La narración, desarrollada en primera persona por la propia Kwei-lan, es de una delicadeza y una sensibilidad extraordinarias. Imprescindible el pasaje en que habla de las palabras idóneas para expresar el amor, completamente diferentes de las «expresiones groseras copiadas del oeste».

La buena tierra (1931), novela por la que mereció el premio Pulitzer, habla de la realidad en la China precomunista, a través del relato de la vida del campesino Wang Lung y su familia. La tierra, por supuesto, constituye el eje central en torno al cual suceden casi todos los hechos. En esta obra podemos presenciar escenas muy duras que ilustran las condiciones de vida en la China rural de la época (por ejemplo, cuando O-Lan, la esposa de Wang Lung, ha de ponerse a labrar la tierra justo a continuación de haber parido), pero sobre todo nos acercamos a una historia de personajes bien redondeados, tres generaciones de una familia de labradores que, partiendo casi de la miseria y gracias a su constancia, esfuerzo, tenacidad e inquebrantable vínculo con la tierra, consiguen hacerse con la propiedad de la Casa Grande, donde O-Lan había sido esclava.

Pearl S. Buck nos regaló con sus novelas el privilegio de acercarnos a la sociedad y las costumbres chinas (que conocía por propia experiencia) no solo a través de los relatos que narraba, sino de su propio estilo, muy influenciado por la literatura oriental, a la que era gran aficionada. Nunca quiso juzgar la realidad que describía, sino comprenderla y transmitirla, estableciendo un pequeño vínculo entre oriente y occidente. Por eso, hoy queremos recordar su obra, como un ejemplo de literatura que nos abre otros mundos, nos muestra otras realidades y nos regala nuevas experiencias. Por todo eso, gracias, Pearl.

5 de junio, 114 años de Lorca

Publicado el 5/06/2012 en Semblanzas | No hay comentarios

federico garcia lorca 205x300 5 de junio, 114 años de Lorca

Hace 114 años, el 5 de junio de 1898, nació en Fuente Vaqueros (Granada) el inmortal poeta y dramaturgo Federico García Lorca. En Flores de papel queremos conmemorar esta fecha porque es uno de los autores que nos inspiran, debido a su incansable lucha por la difusión de la cultura.

La afición de Federico por la literatura, las canciones populares, el teatro y, en general, por las artes, fue muy temprana. De niño aprendía con sorprendente facilidad romances y coplas, era aficionado a organizar pequeñas representaciones teatrales en su casa y leía a Cervantes y Víctor Hugo. A los 20 años publicó su primer libro.

En la obra literaria de Lorca predominan la metáfora, el juego fónico y las resonancias de canciones y leyendas populares. Destaca especialmente su honda preocupación por los temas sociales, lo cual queda patente en obras como el Romancero gitano o Poeta en Nueva York. Todavía hoy, es uno de los poetas más accesibles y sugerentes para los niños. Pero tal vez uno de los mayores logros del granadino fue su esfuerzo por llevar la cultura a los pueblos de la deprimida España de los años 30.

La Barraca Federico SECC 300x229 5 de junio, 114 años de Lorca

A finales de 1931, Federico García Lorca sorprende a todos con una nueva idea: construir una barraca con capacidad para unas 400 personas para salvar el teatro clásico español poniéndolo al alcance del pueblo. El proyecto de La Barraca supone resucitar las antiguas compañías de comediantes, que viajaban por el territorio español representando en toda clase de lugares. Ese era el sueño de Federico: «Representaremos en todas las regiones de España». Imaginaba un público con camisa de esparto presenciando la tragedia de Hamlet, ya que entendía que lo burgués estaba acabando con la esencia dramática del teatro español.

En unas charlas sobre teatro, pronunció estas palabras:

El teatro es uno de los más expresivos y útiles instrumentos para la edificación de un país y el barómetro que marca su grandeza o su descenso. Un teatro sensible y bien orientado en todas sus ramas, desde la tragedia al vodevil, puede cambiar en pocos años la sensibilidad del pueblo; y un teatro destrozado, donde las pezuñas sustituyen a las alas, puede achabacanar y adormecer a una nación entera.

El teatro es una escuela de llanto y de risa y una tribuna libre donde los hombres pueden poner en evidencia morales viejas o equívocas y explicar con ejemplos vivos normas eternas del corazón y del sentimiento del hombre.

Creemos, como Lorca, que para mirar al mañana hay que trabajar por el arte, porque este determinará nuestra grandeza. Feliz cumpleaños, Federico.