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¿Publicar o autopublicar? Ventajas y desventajas

Cuando ya has terminado tu novela, e incluso has realizado la primera gran revisión por tu cuenta y tienes un texto definitivo, ¿cuál es el siguiente paso? A simple vista, hay dos opciones muy evidentes. La más tradicional es intentar encontrar una editorial que se anime a publicar tu libro; por otra parte, cada vez está más de moda autopublicar en las distintas plataformas que han surgido últimamente (de forma casi viral). ¿Cuál debes elegir? La respuesta depende de tus aspiraciones y de tu estrategia. Para ayudarte a tomar la decisión, hoy te presento algunas ventajas y desventajas de cada sistema.

¿Publicar o autopublicar?

La tarea de publicar los libros, dándoles formato y poniéndolos a la disposición de un público, ha sido realizada tradicionalmente con los editores, que conocen el oficio y el producto, que tienen contactos en el mercado y aplican estas habilidades en la supervisión de bastantes títulos al año. Sin embargo, en las últimas décadas han ido surgiendo progresivamente distintos modelos de publicación que permiten al autor de una obra sacar su texto a la luz sin que tenga que mediar la intervención de un editor.

De vez en cuando, algunos autores contactan conmigo y me preguntan cuál de los dos modelos les recomiendo. Suelen estar preocupados y algo perdidos, porque el mundo editorial parece muy difícil y no saben si sería mejor probar suerte con la autopublicación. Yo siempre les digo lo mismo: depende de la estrategia que quieras seguir.

Vivir de la escritura ha sido difícil desde que la literatura existe. Pero algunos lo consiguen. Click Para Twittear

Hay autores que obtienen la fama literaria tras publicar uno o varios títulos con alguna editorial; otros han publicado su propia obra pero han sabido moverla bien, hasta firmar un buen contrato. Sea como sea, el escritor profesional siempre acaba publicando con editoriales. La diferencia está en los inicios: unos comienzan por un camino y otros por otro. Es posible triunfar en ambos, si se sigue la estrategia correcta, por lo que la decisión depende de qué medio consideres más apropiado para ti.

A continuación voy a exponerte las principales ventajas y desventajas de cada opción, para ayudarte a decidir. Ten en cuenta que no estoy hablando de ningún formato específico (papel o ebook), sino del medio por el cual publicas tu obra.

Autopublicar por tu cuenta

Ventajas

  • Es fácil: basta con la voluntad de publicar. Si te has decidido, basta con elegir la plataforma o el medio por el que vas a hacerlo y seguir unos sencillos pasos.
  • Es rápido: depende del formato, pero sin duda autopublicar un libro es mucho más rápido que hacerlo en una editorial. El plazo varía entre unas horas y varias semanas, dependiendo de si quieres publicar un ebook o un libro en papel y del medio elegido para publicarlo.
  • Controlas cómo queda tu libro: cuando autopublicas, eres tú el que lo decide todo, desde el formato de letra hasta la imagen de la cubierta.
  • Puede ser el primer paso si juegas bien tus cartas: hay autores que comienzan autopublicando y, tras obtener un modesto o incluso un gran interés en el público, han logrado que una editorial se fije en ellos.

Desventajas

  • Todo el mundo puede autopublicar: si autopublicar es muy fácil, esto se traduce en que a diario se autopublican muchos malos libros, varios libros regulares y solo uno o dos buenos. Es muy difícil destacar entre la multitud.
  • La distribución y promoción corren por tu cuenta: este es el mayor obstáculo de la autopublicación. Nadie va a luchar por tu libro, colocarlo en los estantes de ninguna librería, hacer notas de prensa, publicar reseñas, crear una página web, organizar presentaciones o promocionarlo en las redes sociales. Todo ese trabajo te toca hacerlo a ti.
  • No eres un profesional, y puedes cometer errores: tanto en lo que afecta al formato (dimensiones de página, letra y márgenes, diseño de cubierta, tipo de papel) como a la distribución y la promoción. El mundo editorial es muy competitivo, y un pequeño error puede pagarse muy caro.
  • Muchas empresas ofrecen paquetes de autopublicación aparentemente profesionales, y el formateado no es correcto: cuando recibes tu libro en papel o abres el ebook, se nota a la legua que es un trabajo rápido.
  • Las editoriales que se interesan a menudo son de dudosa calidad: si autopublicar es muy fácil, también están surgiendo pequeñas editoriales que pretenden sacar partido de esto. Observan el mercado a la caza de autores autopublicados que hayan tenido un discreto éxito y les ofrecen publicar su segunda novela. Los escritores suelen quedar deslumbrados ante la perspectiva de que un sello editorial se preocupe por ellos, y no se dan cuenta de que la firma en cuestión es poco profesional y ha sacado siempre títulos de dudoso interés.
  • Tendrás que demostrar mucho si quieres publicar el segundo o tercer libro en una buena editorial: y eso se traduce en muchísimo trabajo por tu parte, tanto de diseño como de distribución y promoción.

Publicar en una editorial

Ventajas

  • Cuentas con la experiencia de profesionales en la producción de libros, por lo que no darás ningún paso en falso.
  • Es un aval de tu calidad: todas las editoriales, por pequeñas que sean, tienen un filtro de selección para las obras que publican. La reputación de la editorial que apueste por ti es también la tuya.
  • Las editoriales cuentan con un canal de distribución, y tú puedes sacar partido de las posibilidades que eso te ofrece.
  • Conocen y manejan herramientas de marketing y prensa, por lo que saben muy bien cómo lograr que tu obra alcance la máxima difusión posible.

Desventajas

  • Requiere mucho esfuerzo: conseguir que una editorial se interese por ti es complicado. Ya te he dado algunas ideas para lograrlo, y poco a poco seguiré dándote más claves.
  • Es lento: en la mayoría de los casos, tu obra suele tardar varios meses en salir publicada.
  • Dependiendo de la editorial, varía el grado de control del producto final: en algunas te permitirán opinar sobre algunas cuestiones como, por ejemplo, el diseño de la cubierta, pero la mayoría de las decisiones dependen de ellos.

El punto intermedio: la coedición

No quiero cerrar este artículo sin mencionarte que existe una opción intermedia, de la que te hablaré con detalle en un próximo artículo. La coedición es, esencialmente, una forma de publicación aprovechando los medios y conocimientos de una editorial, pero en que el autor colabora en la inversión económica que supone la publicación y distribución de la obra.

Conclusiones

En este artículo he tratado de mostrarte las principales ventajas y desventajas de cada sistema de publicación: el tradicional a través de editoriales y la autopublicación sin intermediarios. Espero que te haya ayudado a ver el panorama un poco más claro. En próximos artículos te hablaré en detalle de las opciones que tienes en algunos de estos sistemas.

Cómo elaborar el mejor currículum literario

El de escritor es un oficio, y como tal requiere de profesionalidad. Igual que en ninguna empresa te contratarían sin conocer tu formación y tu experiencia profesional, cuando te dirijas a agencias literarias o editoriales deberías hacerlo con tu currículum literario bajo el brazo. ¿Quieres saber cómo elaborarlo para sacarle el máximo partido? Pues continúa leyendo este artículo.

currículum literario

Un currículum literario es un documento que detalla todos los méritos de una persona en relación con la escritura. Resulta de mucha utilidad, especialmente si pretendes demostrar profesionalidad al dirigirte a un editor o un agente por primera vez.

¿Qué pasa entonces con los escritores noveles? Si intentas publicar tu primera novela, tal vez te asuste la idea de un currículum literario porque temes que esté demasiado vacío. ¡Tranquilo! Nadie dijo que convertirse en escritor fuera un camino fácil ni rápido, pero todo puede conseguirse.

Cómo ganar experiencia para mejorar tu currículum literario

Desde el momento en que te propones empezar a escribir, hay bastantes cosas que podrías hacer si quieres ir adquiriendo un perfil profesional como escritor. Aquí tienes algunas ideas. Ya he hablado de algunas de ellas en el blog, y otras serán el tema de futuros artículos:

Qué información debes incluir

Igual que tu currículum vítae para un trabajo está compuesto de distintas secciones, en tu currículum literario no deben faltar algunos datos:

  • Tus datos personales más relevantes: nombre y apellidos, fecha de nacimiento, lugar de residencia. Tienes que explicar brevemente quién eres.
  • Formación: hay carreras que están directamente relacionadas con la escritura (filología, periodismo, publicidad…). Otras profesiones tienen menos relación, pero está bien que se sepa a qué te dedicas y cuál es el campo en que eres experto. También añade aquí si has asistido a talleres de escritura.
  • Premios literarios: si te presentas a menudo a concursos, tendrás posibilidades de ganar alguno. Da igual si al principio son premios pequeños, uno organizado por el ayuntamiento de tu pueblo o por la asociación de amigos del rinoceronte. Un premio es un premio, y significa que un jurado ha considerado que tu texto era mejor que otros.
  • Publicaciones: aquí no cuenta únicamente que tengas tu propia novela impresa, sino también colaboraciones en revistas, reseñas literarias, el blog donde incluyes semanalmente un relato…
  • Otros datos de interés: tal vez en tu tiempo libre has hecho de cuentacuentos, o formas parte de un club de lectura, así como tus perfiles sociales. ¡Ojo! No facilites tu perfil personal en Facebook, sino la página que te has creado únicamente para tu faceta de escritor. Os prometo hablar de eso muy pronto.

Cómo redactar tu currículum literario

Un currículum literario no debería redactarse de la misma manera que uno laboral. Ten en cuenta que estás «vendiendo» tus habilidades como escritor. No hagas un mero listado de méritos con su fecha correspondiente. Redacta, dale sentido, pero sin irte por las ramas.

El currículum literario debería tener una apariencia limpia y elegante (una sola página, márgenes amplios, letra de agradable lectura). Debería limitarse a unos pocos párrafos, escuetos pero muy bien redactados, en que resumas toda la información que te he detallado en el apartado anterior de este artículo. Y, por supuesto, ¡mucho cuidado con las faltas de ortografía! Imagina la pésima imagen que puedes causar si envías un currículum con errores.

Cuando lo hayas revisado, puedes empezar a enviarlo junto a tu obra para intentar conseguir quién apueste por ella. Pronto te daré también algunos consejos sobre cómo aumentar tu probabilidad de éxito al dirigirte a agencias literarias y editoriales.

15 consejos para presentarte a un concurso literario

Si estás intentando hacerte un hueco en el mundo editorial, si ansías poder algún día presentarte a alguien diciendo «soy escritor», los concursos literarios son un camino muy interesante que deberías explorar para conseguir tu meta. ¿No lo ves claro? Hoy te resuelvo algunas dudas y, sobre todo, te doy 15 consejos para presentarte a un concurso literario.

15 consejos para presentarte a un concurso literario

¿Los premios literarios son de fiar?

Desde siempre a los concursos literarios les ha acompañado una mala fama directamente proporcional a la cuantía y prestigio del premio. ¿Qué hay de verdad en todo esto?

Es difícil saber a ciencia cierta si el jurado que otorga un premio es de verdad honesto, y muchos escritores huyen de los premios literarios porque dudan de su transparencia. No cuestiono que tal vez habrá algunos que se otorguen «a dedo», de hecho a algunos galardones les acompaña una tremenda leyenda negra.

Por qué presentarte a un concurso literario

Yo, sin embargo, creo que es una gran idea presentarse a algunos premios literarios. No todos han de estar amañados (de hecho, me consta que es posible, con paciencia y constancia, llegar a ganar algunos). Y hay que tener en cuenta que participar en estos concursos tiene sus ventajas:

En primer lugar, los concursos literarios son una forma estupenda de conseguir cierto rodaje en algunas peculiaridades del oficio de escritor. Cuando uno comienza a escribir, son habituales los nervios, las dudas que a veces nos quitan el sueño, los miedos a enfrentarnos a críticas («¿Y si me dicen que soy muy malo?»). Es normal tener sudores fríos cuando alguien está leyendo nuestra obra y que te tiemble la voz al pedir una opinión. Los concursos literarios pueden ser todo un salto al vacío para ir enfrentando esos miedos, ¡quien no se arriesga no gana!

Además, una de las principales ventajas es que la mayoría de concursos incluyen como recompensa a los ganadores la publicación del texto. Es una forma estupenda de conseguir que te publiquen y así empezar a construir tu bagaje como escritor.

En tercer lugar, los premios conllevan cierto prestigio, no nos vamos a engañar. Por pequeño o local que sea el premio, lograr ese galardón te sitúa por encima de todos los que no han ganado ninguno. De cara a un posible agente literario o un editor, es un punto a favor poder decir que has ganado uno o dos concursos literarios, aunque sean pequeños.

Por último, ganar un concurso literario te otorga una relativa fama (hay premios que salen en todos los periódicos, aunque la mayoría tienen una repercusión más bien local) que se traduce en lectores. Yo tengo por costumbre leer los textos ganadores de varios premios locales y alguno de más prestigio. A veces me llevo una grata sorpresa, y apunto el nombre del autor para, con ayuda de Google, seguir su trayectoria.

Mis 15 consejos para presentarte a un concurso literario

Si ya estás decidido a presentarte a algún concurso, te dejo estos quince consejos útiles para acercarte a tu meta. No existen fórmulas mágicas y no puedo garantizarte que triunfarás, pero con estos trucos estarás un poquito más cerca.

1. No escribas para un premio

Más bien debería ser al contrario: cuando tengas terminados algunos textos, busca un concurso cuyas bases se ajusten a tu obra. No dejes que un premio condicione tu creatividad, ni que sea tu único aliciente para escribir.

2. No te cierres solo a los premios de prestigio

Quizás en los premios más pequeños o concursos locales tengas más posibilidades al principio. Intenta comenzar desde abajo para conseguir tus objetivos. Si necesitas ayuda para localizar premios, consulta este apartado de escritores.org (ofrecen también una aplicación para el móvil, pero para mi gusto no funciona demasiado bien).

3. Elige bien el concurso al que vas a presentarte

Investiga. Busca un concurso cuyas condiciones se ajusten a tu escrito, por supuesto. Averigua los nombres de los ganadores de otras ediciones, ¿suelen ser de orígenes variados o se limitan a autores locales? ¿Existen muchos rumores sobre la transparencia al otorgar el premio?

4. Léete los beneficios y también la letra pequeña

¿En qué consiste el premio? ¿Se trata de un simple título o va acompañado de una recompensa económica? ¿Prometen publicar los textos ganadores? ¿Habrá algún acto oficial de entrega de premios?

Además de estas cuestiones, no olvides estar atento a la letra pequeña, sobre todo en lo que se refiere a tus derechos como autor. En muchos concursos al aceptar las bases concedes tus derechos por esa obra, lo que no siempre es recomendable.

5. No te precipites

He conocido a muchos autores angustiados por los plazos de un concurso. Tienen una novela casi terminada y quieren presentarla a un concurso cuyo plazo vence pronto. Eso los lleva a darse prisa y a saltarse revisiones que son importantes para que el texto esté de verdad bien terminado y tenga posibilidades. ¡No cometas ese error!

6. Registra tu obra

No quiero crearte miedos ni fantasmas: lo más probable es que nunca pase nada, pero tampoco sería el primer caso de plagio relacionado con un concurso literario. Registrar tu obra es una precaución que deberías tomar antes de que la lean terceras personas, y así te puedes quedar más tranquilo.

7. No infrinjas las normas

Lee bien las bases del concurso y respeta todos los requisitos. No des por hecho que nadie va a contar el número de palabras o que no se van a dar cuenta de que has hecho un pequeño cambio en tu relato para que encaje en la temática del concurso. Esas cosas se detectan, se comentan mucho aunque sea en el reducido grupo del jurado y no solo impiden que ganes ese premio: también, a veces, alguien se queda con tu nombre y esa impresión negativa.

8. Cuida la presentación

Muchos concursos especifican unas pocas normas de presentación: formato, tamaño de letra, interlineado… Respeta esas normas, pero preocúpate de que toda tu presentación en general sea agradable: impreso en un papel de buen gramaje, limpio y con unos márgenes razonables.

9. Cuida el principio y el final

Existe un método bien conocido en el mundo literario cuando hay que leer muchos manuscritos, especialmente si estos son extensos: se lee el principio, el final y uno o dos pasajes del interior. Si hay algún fallo evidente, se deja de leer. Si el texto no engancha, se deja de leer. Si no demuestra personalidad, se deja de leer. Así solo lees completas las obras más prometedoras.

Por eso, debes esforzarte para que tu texto pase esa primera criba. No puedes controlar qué fragmento central va a leer cada uno de los miembros del jurado, pero sí puedes cuidar especialmente el principio y el final de tu obra.

10. Trabaja el título

Siguiendo la misma filosofía del consejo anterior, otra forma de causar una buena primera impresión es un buen título. No es poco frecuente que las obras presentadas a un concurso acaben cambiando de título antes de publicarse (normalmente, por consejo del editor). Pero eso suele pasar porque el autor no ha dado con el título perfecto. ¡Impresiónalos desde el principio!

11. Elige bien el seudónimo

Normalmente, los textos que se presentan a un concurso literario se firman con un seudónimo, y los datos del autor se introducen en una plica (sobre cerrado) que solo se abrirá una vez elegido el ganador. El seudónimo que elijas dice mucho de ti: intenta que suene bien y tenga personalidad, pero que no sea pretencioso.

12. Revisa la ortografía

Nada causa peor impresión que un texto lleno de errores y faltas de ortografía. Si no cuidas este detalle, puedes ser rechazado por ese motivo. Recuerda que todo el mundo debería revisar con cuidado sus textos, ya que todos nos equivocamos.

13. No te desanimes

Si no ganas, no te preocupes. ¡Es normal! A veces tienes que sufrir varias decepciones antes de alcanzar tu meta.

14. Aprende de tus errores

Aprovecha el fracaso para aprender algo. Intenta leer los textos ganadores. ¿Qué ha podido ver el jurado en ellos? ¿Qué tienen que no tenga el tuyo? ¿En qué puedes mejorar para la próxima vez?

15. No te excedas

Sí, he comenzado este artículo convenciéndote de las ventajas de presentarte a un concurso literario, pero tampoco te obsesiones. No participes en más de uno o dos concursos a la vez. No desgastes esfuerzos en el sentido equivocado: lo importante es que te concentres en escribir cada día, el resto irá llegando poco a poco.

Por qué deberías tener un blog si quieres ser escritor

Si de verdad te gusta escribir, probablemente sueñas con publicar algún día un libro con tu nombre. Si para ti escribir es algo más que una simple afición, si es un sueño que has decidido tomarte muy en serio, tal vez sería una buena idea que creases un blog como escritor.

Por qué deberías tener un blog

Escribir un blog no es para todo el mundo, pero puede ser un primer paso que te ayude mucho en el, por desgracia, largo y difícil camino hasta convertirte en un escritor profesional. En la entrada de hoy intentaré ayudarte a valorar las ventajas y desventajas de escribir un blog para que logres tomar la decisión correcta, y te aportaré algunos consejos para comenzar tu blog con éxito.

Ventajas de tener tu blog de escritor

  • Te ayudará a promocionarte como escritor: no es un camino fácil y lo más probable es que tardes al menos una temporada en ganarte a Google, pero al menos si alguien teclea tu nombre en un buscador encontrará algo sobre esta faceta tuya.
  • Será tu carta de presentación: cuando tengas un texto digno de ser publicado, tu blog puede ayudarte. Puedes incluirlo cuando te presentes como postulante en una editorial o una agencia literaria, y así verán que llevas un tiempo dedicándote en serio a escribir.
  • Te obligará a ser constante: aunque te propongas escribir un poco todos los días, la ajetreada rutina cotidiana suele imponerse y acabas fallando tarde o temprano. Si tu compromiso de escribir es público, porque publicas en tu blog una o dos veces por semana, te será más difícil incumplir tu promesa.
  • Es una buena forma de conseguir opiniones: quienes lean tu blog podrán darte pistas, a través de sus comentarios, sobre qué textos les gustan más y cuáles no les interesan. Esta información, bien utilizada, puede ser muy valiosa y ayudarte a mejorar mucho. Eso sí, ten cuidado con los aduladores: esa personas que entran en tu blog y simplemente comentan algo del estilo «qué interesante, me encanta cómo escribes». Esos comentarios no sirven para nada, tal vez solo para inflar tu ego (y no por mucho tiempo). Interactúa con tus lectores, pregúntales qué parte del texto les parece más floja, qué les gusta menos… Solo así será realmente útil.

Desventajas de escribir un blog

  • Requiere tiempo: llevar un blog es mucho más difícil de lo que pudiera parecer. Si quieres que tu blog te ayude a convertirte en un escritor profesional, debes dedicar muchas horas a tus textos para asegurarte de que están bien cuidados. Pero además tienes que tener en cuenta otras tareas, como administrar el blog, responder a los comentarios, promocionarlo en las redes sociales… que también suponen una notable inversión de tiempo.
  • Si no eres constante, puede dar mala imagen. Si un blog puede ser tu mejor carta de presentación, también puede perjudicarte mucho. Si tu frecuencia de publicación baja a menudo, abandonas el blog durante semanas sin previo aviso o empiezas a publicar textos de menor calidad, todo eso puede jugar en tu contra.
  • Estás publicando sin lograr nada a cambio: empezar a publicar en internet requiere un salto de fe. Durante bastante tiempo estarás «regalando» tus textos a cambio de nada. Los primeros comentarios tardarán en llegar, e incluso cuando esto suceda tienes que tener en cuenta que cada texto que publiques en el blog deja de ser un posible candidato a un concurso literario, por ejemplo. Si no estás totalmente convencido de que es una inversión a largo plazo, puedes perder la ilusión por el camino.

Consejos para crear tu blog

¿Has sopesado los pros y los contras y finalmente estás decidido? ¡Enhorabuena! Espero que tu blog te traiga muchas satisfacciones. Permíteme darte algunos consejos básicos para que comiences con buen pie:

Elige la plataforma en que vas a publicar

Por un lado, tienes las plataformas gratuitas: principalmente, blogger y wordpress.com. Algunas personas opinan que blogger es más sencillo y requiere una curva de aprendizaje menor, pero en mi experiencia a la larga wordpress es una herramienta mucho más versátil.

También puedes contratar un alojamiento de pago y tu propio dominio, en cuyo caso te recomiendo sin dudarlo que  gestiones tu blog con wordpress.org.

De qué vas a hablar

Esta es una cuestión importante, y debes elegir cuál es la mejor opción para ti. Puede que quieras escribir un blog puramente literario, compuesto solo por tus relatos, poemas, fragmentos de textos más largos… Tal vez quieras incluir publicaciones no estrictamente literarias, aunque relacionadas: explicaciones de qué estás escribiendo o leyendo últimamente, ideas para el futuro, información de las fases previas a la publicación de tus escritos… Tal vez prefieras que sea un blog personal en el que incluyas tus textos, escritos sobre tus tareas creativas y también otros materiales, como opiniones sobre temas de actualidad, fotografías, música…

No hay un tipo de contenido mejor que otro, todo depende de lo que te apetezca. Pero sí deberías tener claro antes de empezar qué tiene cabida y qué no en tu blog.

Nombre del blog

Puede ser una frase que te guste o una cita literaria, aunque si pretendes que tu blog te ayude en tu carrera como escritor tal vez sería una buena idea usar tu propio nombre y apellido. Por supuesto, la decisión es solo tuya.

Diseño del blog

La apariencia es importante, por supuesto, pero no permitas que el aspecto de tu blog te quite demasiado tiempo y postergue tu decisión de empezar a publicar. Hay muchas plantillas gratuitas para blogs. Mi consejo es que elijas una sencilla y de color claro, que no distraiga mucho de los textos (con demasiadas imágenes o colores chillones). Luego, empieza a escribir. Siempre tienes la posibilidad de cambiar el aspecto de tu blog más adelante.

Frecuencia de publicación

Decide con qué frecuencia vas a publicar y mantente fiel a ese propósito. Que se note que te lo tomas en serio. Sería recomendable que publicases al menos una vez a la semana.

Cómo conseguir algunos lectores para tu blog

Por supuesto, si escribes un blog es para conseguir lectores que te comenten. Solo así puedes saber si tus textos gustan o en qué puedes mejorar. ¿Quieres algunas ideas sobre cómo promocionar tu blog para conseguir lectores?

  • Lee otros blogs y comenta en ellos. Normalmente los autores de otros blogs tienen la cortesía de devolverte la visita si comentas en sus últimas entradas. Además, tal vez aprendas algo o encuentres inspiración.
  • Utiliza las redes sociales. Comparte las actualizaciones de tu blog (pero no hagas spam). También puedes participar en grupos de aficionados a la escritura: colabora y de vez en cuando habla de tu blog. Tarde o temprano alguien te visitará.
  • Añade a tus correos electrónicos una firma y un enlace a tu blog. El ser humano es curioso por naturaleza: aprovéchate de eso.
  • Habla de tu blog con las personas cercanas a ti. Pongo este consejo al final porque, aunque es un paso muy evidente, yo misma lo evito. Me da la sensación de que cuando los únicos que comentan en tu blog son tu madre y tu mejor amigo eso se nota (aunque comenten con un seudónimo) y da mala impresión. Normalmente suelo esperar a que el blog tenga dos o tres lectores habituales antes de pasarlo a las personas más cercanas.

Registra tu libro

Cuando consulto mi correo electrónico por las mañanas, a menudo me encuentro con mensajes del tipo «He escrito un libro y me gustaría recibir un presupuesto para su corrección». Muchos de ellos llevan como archivo adjunto la obra completa. Siempre pienso lo mismo: «¿Habrá tomado la precaución de registrar la obra antes?». En mi experiencia, a menudo no lo han hecho. No sé a través de quién han conseguido mi correo electrónico (llevo ya muchos años ejerciendo como correctora), pero el caso es que han enviado su obra completa a una persona con la que no han hablado jamás, ¡y ni siquiera está registrada! Si me aceptas un consejo, no dejes pasar un solo día más sin registrar tu libro.

Registra tu libroToma precauciones

Cuando has terminado de escribir tu libro, son varios los caminos que puedes seguir si quieres verlo publicado. Sin embargo, elijas el que elijas el primer paso debería ser siempre registrar la obra como propiedad intelectual. Probablemente no pase nada, pero dado que tu obra va a pasar por diversas manos antes de convertirse en un libro publicado, deberías tomar la precaución de proteger tu autoría realizando esta sencilla gestión.

Tradicionalmente esta tarea la realizaba, con mucha frecuencia, el editor en nombre del autor de la obra. Pero, dadas las circunstancias actuales del mundo de la edición (con un elevadísimo número de escritores y también de editoriales), es especialmente recomendable que el autor se proteja antes de dar a conocer su obra para buscar su publicación.

En qué consisten realmente el registro y los derechos de autor

El registro de la Propiedad Intelectual es un mecanismo administrativo que sirve para proteger los derechos de los autores de creaciones literarias, artísticas o científicas, derechos que pertenecen a los autores durante toda su vida y que pasan a sus herederos durante los primeros setenta años después de su fallecimiento. No es obligatorio, pero sirve como prueba para demostrar la autoría de una obra (lo que supone no solo el reconocimiento, sino también la retribución económica) y protegerse ante un  posible plagio.

Breve historia del plagio

El plagio es, quizás, uno de los mayores miedos del autor actual.

No siempre ha sido así: en siglos pasados el préstamo de temas, argumentos, personajes e incluso títulos era algo frecuente y aceptado. La reescritura se practicaba de forma habitual, y podemos encontrarla en multitud de autores, desde Berceo y Don Juan Manuel hasta Garcilaso, Quevedo o Lope de Vega.

Quizás uno de los casos más sonados de una acusación de plagio en la historia de la literatura es la que denunció Miguel de Cervantes, al descubrir que se había publicado una apócrifa continuación de su Don Quijote bajo el seudónimo de Alonso Fernández de Avellaneda, el cual probablemente encubría a alguno de sus adversarios literarios. Sea como fuere, este conocidísimo caso de plagio aceleró la publicación de la segunda parte del Quijote, en la que Cervantes puso todo su empeño para denostar la obra apócrifa. A falta de una ley de la propiedad intelectual, la única defensa que quedaba a don Miguel de Cervantes era ridiculizar en lo posible a su adversario utilizando la mejor arma a su alcance: la literatura.

Desde entonces, el plagio se ha considerado algo negativo y objeto de persecución. Clarín apenas se inmutaba ante los que lo acusaban de inmoral o anticlerical; sin embargo, cuando se le acusó de haber cometido plagio en determinados pasajes de sus obras, se defendió con enorme indignación. También es conocida la encarnizada rivalidad entre Vicente Huidobro y Pablo Neruda, en la que, además de las constantes polémicas en las que ambos cuestionaban la calidad de los versos del otro, Huidobro acusó a Neruda de que uno de sus Veinte poemas de amor no era más que una traducción de Rabindranath Tagore. Incluso Miguel Ángel Asturias acusó a Gabriel García Márquez tras la publicación de Cien años de soledad de haber tomado la fabricación de pescaditos de oro que realizaba Aureliano Buendía de un personaje de Honoré de Balzac en la novela Búsqueda del infinito.

Dentro de los casos recientes, quizás el más escandaloso es el que atañe a Camilo José Cela y a la concesión del Premio Planeta por su novela La cruz de San Andrés. Mª del Carmen Formoso, la demandante, había presentado también al Premio Planeta su novela Carmen, Carmela, Carmiña, y sostuvo que había  una serie de coincidencias de temas y argumentos, personajes, escenarios y hasta frases textuales. La demanda judicial fue archivada en dos ocasiones, y tras la muerte de Cela continúa la polémica, en la que ya el único acusado es José Manuel Lara, director de Planeta, quien según Formoso le habría pasado su original a Cela.

Otros escándalos recientes relacionados con el plagio literario han sido protagonizados por la escritora Lucía Etxebarría y por la presentadora de televisión Ana Rosa Quintana.

Todos estos casos expuestos sirven, precisamente, para ilustrar hasta qué punto es recomendable registrar una obra para poder demostrar, si fuera necesario, su autoría.

Cómo registrar un libro

En España, el registro de una obra puede realizarse de forma presencial en las oficinas del Registro General de la Propiedad Intelectual o, si se dispone de certificado digital, se puede realizar la solicitud de forma telemática. Para el registro, es necesario presentar un ejemplar de la obra encuadernado, paginado y firmado por el autor en la portada (en la que deben aparecer el título y el nombre del autor o autores) y en la última página, una fotocopia del D.N.I. del autor, cumplimentar el impreso que nos facilitarán en la oficina y abonar las correspondientes tasas.

Recientemente han surgido alternativas a este sistema, como la que ofrece Safe Creative, un registro pensado especialmente para creaciones en un soporte digital que no supone el abono de ninguna tasa. Aunque cada vez está más difundido e incluso en su blog se afirma que Safe Creative es un registro eficaz y seguro y tiene valor probatorio de la autoría de la obra, todavía hoy la mayoría de los autores literarios prefieren recurrir al Registro General de la Propiedad Intelectual.

Otras opciones que se han usado con cierta frecuencia son enviar dos ejemplares de la obra para su depósito en la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos o incluso el enviarse a uno mismo el manuscrito por correo certificado firmando sobre el cierre del sobre. Sin embargo, yo desaconsejo estos últimos métodos, pues los que hemos expuesto anteriormente resultan, a la larga, más asequibles y fiables como prueba en caso de necesidad.

Licencias de Creative Commons

Teniendo en cuenta la facilidad de difusión y reproducción de las obras a través del medio digital, nacieron las licencias de Creative Commons. Estas licencias afectan a la forma de distribución de la obra que autoriza el autor (que se reconozca su autoría, que se puedan hacer obras derivadas, que se saque o no beneficio comercial de las mismas…), pero en ningún caso constituyen un acto de registro ni tienen valor probatorio de la autoría de la obra.

Lejos de ser una idea moderna, parece que este tipo de licencia ya estaba a la orden del día en el medievo, cuando el Arcipreste de Hita dejó señalado en su Libro de Buen Amor:

Cualquier hombre que lo oiga, si bien trovar supiere,
puede más ahí añadir y enmendar, si quisiere;
ande de mano en mano, a quienquiera que lo pidiere

Conclusión: más vale prevenir que lamentar

Si te has tomado el trabajo de escribir una obra, mereces el reconocimiento por ella. Da igual si quieres obtener beneficio o no, si lo que más te importa es que se tenga en cuenta tu nombre o que a obra sea de utilidad a otros… Tienes derecho a decidir qué se puede y qué no se puede hacer con tu texto.

Yo prefiero pensar bien de los demás y dar por hecho que todo el mundo respetará la obra ajena como yo misma lo hago. Como decía Hegel, el plagio, más que una cuestión de crítica literaria o de justicia,es «una cuestión de buenos modales». Sin embargo, por si hay alguna persona que no respete tus derechos como autor, te alegrarás de haber sido precavido. No lo dejes más: registra tu libro.