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Tres situaciones en que un informe de lectura es justo lo que necesitas

Ya te he hablado en otras ocasiones de en qué consisten los informes de lectura. Es una herramienta muy eficaz y, con frecuencia, un excelente primer paso si de verdad quieres tomarte en serio la escritura. Un informe de lectura te dará una información muy valiosa sobre los puntos fuertes de tus textos y los problemas en los que tienes que trabajar un poco más. ¿Aún te quedan dudas? Voy a hablarte de tres situaciones en que un informe de lectura es justo lo que necesitas.

3 situaciones en que un informe de lectura es justo lo que necesitas

1. Estás comenzando una historia y quieres saber si va por buen camino

Tuviste una gran idea, llevas varias semanas trabajando y ya tienes un borrador breve en el que perfilas unos personajes, un argumento básico y una estructura de tramas y subtramas. Por supuesto que sabes que no has hecho más que empezar, pero el trabajo que has hecho hasta ahora te ha supuesto un gran esfuerzo y quieres caminar sobre seguro cuando prosigas con tu tarea.

2. Quieres corregir tu texto

Has terminado la primera fase de escritura de tu libro, y por fin tienes un borrador completo. Sabes que ahora deberías corregirlo, pero te gustaría que tu corrección fuera tan efectiva como sea posible. Has enseñado tu obra a varios amigos y ellos te han dado buenas críticas y algunos consejos, pero está claro que ninguno te da un análisis detallado ni imparcial. Salvo que tengas entre tus conocidos a alguien con experiencia, objetividad, voluntad y tiempo para proporcionarte gratuitamente un asesoramiento detallado, profesional y honesto (y si lo tienes, no lo dejes escapar), sería una buena idea invertir en un informe de lectura para que te ayude a llevar tu libro al siguiente nivel.

3. Quieres ver la viabilidad de publicar tu novela

Has terminado tu texto, lo has revisado una y otra vez y por fin has terminado el que esperas que sea el último borrador de tu novela. Incluso has redactado una sinopsis, un curriculum literario y estás preparándolo todo para enviar tu manuscrito a varias editoriales. Pero te asalta la duda. Varios amigos han leído fragmentos o incluso gran parte de tu novela, y dicen que les ha gustado. ¿No deberías probar suerte ya en las editoriales?

Con todo el esfuerzo que has hecho en escribir y revisar tu novela, ¿de verdad quieres precipitarte en el último minuto? Sé que sientes la urgencia de dar tu trabajo por terminado, pero si realmente tu manuscrito está perfecto, el informe de lectura quedará genial como acompañamiento para tu solicitud a las editoriales; y si tiene aún problemas que solucionar, ¿no prefieres que te lo digan ahora, y ahorrarte causar una mala impresión a ese editor que tanto admiras? Si quieres de verdad apostar fuerte, necesitas la ayuda de un lector profesional.

Más información

El informe de lectura es un servicio muy útil y relativamente barato, que puede proporcionarte una ayuda de un valor incalculable. ¿Te has convencido de que puede ayudarte? ¿O tal vez te gustaría saber más? Aquí puedes encontrar más información.

Qué es un informe de lectura y para qué sirve

El lector editorial es un especialista del mundo del libro que se dedica a elaborar informes de lectura. Muchos correctores profesionales, expertos en corrección literaria, repartimos nuestro tiempo entre las tareas de corrección ortotipográfica, corrección de estilo y lectura editorial. ¿Quieres saber en qué consiste un informe de lectura y para qué sirve?

Qué es un informe de lectura

Qué es un informe de lectura

Un informe de lectura es un documento elaborado por un experto en literatura en que se proporciona una valoración global de distintos aspectos, teniendo especialmente en cuenta los parámetros que observan las editoriales a la hora de seleccionar las obras de su catálogo.

Para qué sirve

El origen de los informes de lectura está en la necesidad que tienen a veces los editores de descartar manuscritos y seleccionar solo aquellos que merezcan la pena sin tener que leer personalmente todos los textos que les llegan.

Con frecuencia, los editores que requieren este servicio tienen al menos a dos personas en plantilla que dedican su tiempo (parcialmente o en exclusividad) a la lectura de manuscritos. Es lo que se llama comité de lectura. El manuscrito es valorado por un primer lector; si el informe es positivo pasa al segundo. Solo si los dos informes coinciden el editor leerá la novela.

Es mucho más raro contratar a lectores externos para esta tarea, ya que de este modo es un servicio más costoso.

Los informes de lectura y los escritores

Sin embargo, cada vez más escritores requieren de este servicio antes de enviar su original a una editorial o a un concurso. Es una manera de obtener la opinión de un experto, que destacará las debilidades y fortalezas del texto y realizará una valoración artística y comercial del mismo. Además, es un servicio totalmente confidencial, nadie tiene por qué saber que lo has contratado.

Con la ayuda de un informe de lectura es posible potenciar los aspectos positivos de la obra y perfeccionar los negativos. Por ello, si solicitas presupuesto para un informe de lectura no olvides consultar el coste de un segundo informe para cuando hayas realizado las modificaciones que consideres oportunas tras el primer análisis.

Algunos lectores afirman también que, en caso de recibir un informe de lectura positivo, puedes adjuntarlo al enviar tu novela a una editorial o un agente y esto hablará en tu favor. Es posible que se considere como un punto positivo, pero te recomiendo que no contrates este servicio pensando únicamente en esto, puesto que ningún editor va a tomar decisiones sobre su catálogo teniendo en cuenta la opinión de un profesional al que no conoce: lo pasará a sus lectores habituales y la criba será, por lo tanto, la misma que si no adjuntara informe alguno.

Por lo tanto, el principal valor de un informe de lectura es que te permite juzgar con objetividad tu propia obra y solucionar posibles fallos antes de enfrentarte al desafío de intentar publicarla.

Ten en cuenta, además, que el informe es la opinión de un experto, pero no es infalible: grandes obras de la literatura universal, como Cien años de soledad de Gabriel García Márquez y En busca del tiempo perdido de Marcel Proust, fueron rechazadas por un lector editorial.

Contenido de un informe de lectura

El contenido de un informe de lectura no es siempre exactamente el mismo. Cada lector profesional tiene sus modelos de informe según el tipo de texto (novela, ensayo, obra teatral, relato, narrativa infantil o juvenil…) y el destinatario (editor o escritor).

A grandes rasgos, estos son los aspectos que suele analizar un informe de lectura:

  1. Datos generales: título, autor, género, número de palabras.
  2. Sinopsis.
  3. Temática.
  4. Estructura: cómo está planteado el argumento con sus distintas tramas.
  5. Narrador: valoración del empleo de la voz del narrador en relación con la historia.
  6. Personajes: se analiza su nómina y clasificación, la profundidad de su caracterización y su psicología.
  7. Calidad narrativa: se considera el lenguaje empleado, el ritmo, el manejo del tiempo narrativo, la ambientación, el uso de los diálogos
  8. Puntos fuertes y débiles.
  9. Interés comercial e interés literario: este último apartado suele incluirse únicamente en los informes solicitados por editores, ya que se adaptan a los criterios editoriales concretos de la firma a la que se dirijan.

Más información

El informe de lectura es un servicio muy útil y relativamente barato, que puede proporcionarte una ayuda de un valor incalculable. ¿Te has convencido de que puede ayudarte? ¿O tal vez te gustaría saber más? Aquí puedes encontrar más información.

Cómo enviar tu manuscrito a una editorial

Después de pasar mucho tiempo trabajando en tu novela, ya está terminada. De hecho, incluso has seguido mis consejos y la has dejado reposar, has pedido opiniones e incluso la ha corregido un profesional. El siguiente reto lo tienes claro: quieres conseguir que una editorial apueste por tu obra. Sabes muy bien que no es camino fácil, pero quieres intentarlo y no sabes cómo jugar bien tus cartas. Si quieres ganar puntos con un posible editor, te interesa este artículo.

Cómo enviar tu manuscrito a una editorial

Registra tu novela

No me cansaré de decirlo: registra tu novela. ¡Es lo primero que deberías hacer antes de empezar a difundirla! Se trata de una mera precaución, dado que la mayoría de los profesionales del libro somos respetuosos con la obra ajena, pero nunca se sabe. No voy a hablarte de los sonados escándalos en torno a denuncias por plagio, ni siquiera de los casos en que no hay denuncia porque el escritor siente que no va a servir de nada, ni de las veces que la novela de un principiante acaba publicada con el nombre y cuatro retoques de un escritor consagrado, con la promesa de apadrinar su carrera literaria. Incluso olvidando estas posibilidades, el hecho de que tu novela esté ya registrada favorece a tu imagen: da la impresión de que conoces tus derechos, de que te tomas en serio tu trabajo y de que, aunque no hayas publicado aún, no eres ningún novato.

Elabora una buena sinopsis

¿Te haces una idea de cuántos manuscritos recibe a diario un editor? Son demasiados. Si de verdad crees que el editor está sentado en su mesa esperando a que llegue tu manuscrito para leerlo de principio a fin, eres un ingenuo.

Hazle al editor las cosas fáciles y proporciónale una buena sinopsis de tu obra. ¡Ojo! Que una sinopsis es un texto muy breve pero muy difícil, deberías dedicarle bastantes horas de trabajo, a ser posible repartidas en varias jornadas.

Lo primero que tienes que tener en cuenta es que esta sinopsis se parece a la que puedes hallar en la contracubierta de un libro, pero no es exactamente igual. En aquella el destinatario es el lector potencial de un libro; en esta te diriges a un editor para que invierta en la publicación de tu obra.

Con la sinopsis debes convencer al editor de que tu libro es una buena inversión. Click Para Twittear

Próximamente publicaré un artículo con trucos para elaborar una buena sinopsis, pero te adelanto algunos consejos. No escribas más de 300 palabras, repartidas en dos o tres párrafos. En el primero o los dos primeros, debes presentar la trama de la obra: quién es el protagonista (y qué tiene de especial) y cuál es el principal conflicto al que tiene que enfrentarse en la obra. Utiliza palabras atractivas y presenta los hechos de forma sugerente, planteando incógnitas sobre el desarrollo de la trama. Se trata de crear curiosidad sobre el argumento. En el último párrafo, aclara a qué género o tipo de novela pertenece tu obra y qué la hace diferente a otras de su clase (por qué debe el editor elegir tu novela  no otra).

Investiga las editoriales

Me lo dicen muchos autores que deciden autopublicar: «Escribí a un montón de editoriales, pero es imposible publicar en España si no eres Pérez Reverte». Yo les hago ver que no han hecho bien su trabajo: no se trata de escribir a todas las editoriales, sino de escribir a las adecuadas y de la forma correcta. 

Repasa las editoriales de ese listado tan extenso que te has hecho. ¿Cuántas de ellas han publicado en los últimos tres años novelas del mismo género que la tuya? Es lógico pensar que si esa editorial no tiene una colección dedicada a la ciencia ficción, no van a crearla por ti. Descarta, por tanto, todas las que no publiquen libros como el tuyo.

Sigue analizando las que quedan. Algunas indicarán en su web que no admiten manuscritos no solicitados: descartadas. Llama por teléfono a las demás. En una breve llamada puedes averiguar datos muy interesantes:

  • Si en este momento admiten manuscritos.
  • Si les gusta recibirlos en algún formato en particular.
  • El nombre de la persona a cargo de ese departamento.

No te imaginas la buena impresión que causa una obra que llega en el formato correcto y dirigida a la persona adecuada.

Escribe una carta personalizada

Dirígete a la persona que te han indicado en una breve carta que invite a mirar el resto de documentos: preséntate y haz referencia a tu currículum, presenta tu obra, indica que crees que encaja en su catálogo editorial y señala la sinopsis y el texto que les envías. Y agradece el tiempo que te dedican antes de despedirte.

Adjunta tu currículum literario

¿Todavía no tienes el tuyo? En esta entrada te ayudo a crearte el mejor currículum literario.

Envía solo un capítulo

Salvo que te indiquen lo contrario al contactar con la editorial, yo te aconsejo que envíes únicamente el primer capítulo, señalando que estarás encantado de enviar el resto cuando quieran. Una novela es muy extensa y voluminosa en papel, o un archivo grande (o peor, un archivo por capítulo). Si ofreces un texto breve, es más probable que lo lean y, con suerte, les interesará.

Por supuesto, espero que no sea necesario convencerte de que es importantísimo que ese capítulo esté muy bien revisado, que invite a seguir leyendo y sea, a ser posible, de lo mejorcito de tu novela.

¿En papel o por email?

Aquí nos enfrentamos a la eterna duda. Por suerte, has llamado a las editoriales y sabes si tienen alguna preferencia al respecto. Si les da igual el formato, depende de ti.

Algunos argumentan que el papel invita más a leer que un archivo. En mi experiencia, no tiene por qué ser así: un envío de un escritor postulante suele ser voluminoso (ya lo hemos dicho: carta de presentación, currículum, sinopsis y primer capítulo), y lo normal es que esas cartas no se abran inmediatamente, sino que se acumulen en un rincón del despacho…

Mi preferencia personal (y es la mía, que conste) es que no veo con buenos ojos aquello que constituye un obstáculo físico, que desordena mi despacho. Por eso suelo decantarme por el correo electrónico (que, además, es más ecológico). Si tu carta es lo bastante buena, te aseguro que lo abrirán.

¿Y si no me responden?

No te extrañes: muchas editoriales tardan uno o dos meses en ponerse al día con los manuscritos que van llegando. Si al cabo de ese tiempo no te han respondido, haz una llamada breve y educada: preséntate de nuevo, indica la fecha en que les escribiste y pregunta si recibieron tu original y si han podido echarle un vistazo. Algunas veces te dirán que no han podido verlo, pero con tu llamada lo colocarán el primero en la pila. Otras te informarán de que lo han descartado: aprovecha para pedir con humildad que te expliquen los motivos y que te den algún consejo para mejorar.

¿Me publicarán la novela?

Ningún método garantiza que vayan a publicarte la novela, pero dirigiéndote a las editoriales por este sistema conseguirás que le presten una atención especial a tu obra. No te desanimes por las negativas: los escritores más premiados recibieron cientos de rechazos antes de publicar sus obras maestras. Aprovecha para aprender de tus errores y, sobre todo, no dejes de intentarlo.

10 errores de puntuación que deberías evitar para escribir mejor

Los signos de puntuación son unos elementos muy importantes dentro del texto, porque nos ayudan a comprender bien su significado, a ordenar las ideas que en él se expresan y a establecer su jerarquía sintáctica. Los errores en la puntuación pueden modificar por completo el sentido de un texto, por eso es tan importante evitarlos. Cuenta la tradición que Carlos V (aunque otras fuentes atribuyen la leyenda a otros reyes) perdonó la vida a un hombre cambiando de ubicación una coma de la sentencia: «Perdón, imposible que cumpla su condena».

A continuación puedes encontrar 10 errores de puntuación que deberías evitar para escribir mejor.

10 errores de puntuación

1. Nunca pongas coma entre sujeto y predicado

Jamás debe haber coma separando el sujeto del predicado, salvo que el sujeto lleve una aclaración entre comas. Es un error muy extendido pero que resulta muy molesto. Hace poco visité la página web de una conocida autora de libros e crianza, y había tantas comas entre sujeto y predicado que tuve que dejar de leer, aunque el contenido me interesaba mucho. Aquí tienes un par de ejemplos del uso correcto:

El conductor del autobús me miró con cara de pocos amigos.

El conductor del autobús, que tenía un mal día, me miró con cara de pocos amigos.

2. No pongas coma antes de «y»

Esta norma es extensible a las conjunciones «ni» y «o». Se aplica cuando tenemos una enumeración con varios términos.

Metió a toda prisa en la maleta dos pantalones, cinco camisetas, seis pares de calcetines y bastantes mudas de ropa interior.

Sin embargo, esta norma tiene sus excepciones. Sí es correcto poner coma antes de la conjunción «y» si la oración que sigue a la conjunción tiene distinto sujeto de la anterior. También si el elemento que va detrás de «y» no enlaza con los anteriores, sino con la suma de todos ellos:

El pobre hombre no había visto un televisor en su vida, y todo el mundo pudo verlo boquiabierto ante aquel invento del demonio.

Se había pasado la vida entera yendo de fiesta y haciendo el vago, y cuando le tocó trabajar no estaba acostumbrado a dar un palo al agua.

3. En el encabezado de las cartas y las notas, usa dos puntos

Últimamente es cada vez más frecuente encontrar en estos casos una coma, pero se trata de un error por influencia del inglés. En castellano los encabezados de las cartas y las notas se puntúa con dos puntos:

Querida mamá:
Necesitaba tiempo para pensar y me he ido unos días a la casa del pueblo. Por favor, saca a pasear al perro.

4. Tras las preposiciones, no uses los dos puntos

Es incorrecto el empleo de los dos puntos entre una preposición y los sustantivos que la siguen:

* Estaba cansado de: las risas de sus compañeros, las burlas en la clase de gimnasia y las miradas de incredulidad de las chicas.

5. Tras los puntos suspensivos, siempre un espacio (salvo si lo que sigue es un signo de puntuación de cierre)

Por lo tanto, si se usan los puntos suspensivos al principio de una frase no van pegados a la primera palabra, sino que llevan un espacio después.

… y después de decir todo esto, se quedó tan ancho.

6. Usa las comillas latinas («, »)

Las comillas inglesas (“, ”) se usan solo si es necesario entrecomillar una palabra dentro de un texto entrecomillado.

Le dijo, alzando la voz: «Mire usted, yo estaré “escuchimizá”, pero no soy una muerta de hambre».

7. No uses mal la raya y el guion

Últimamente se está viendo con mucha frecuencia un uso incorrecto del guion y la raya en lugar de los dos puntos, por influencia del inglés:

* La llegada del hombre a la luna – un acontecimiento histórico.

8. El punto final va detrás de las comillas de cierre, no delante

En castellano es ese el orden correcto. ¡No pongas el punto antes de las comillas de cierre!

9. No abuses de los puntos suspensivos

Un exceso de puntos suspensivos ralentiza el ritmo del texto y da la sensación de falta de seguridad. ¿Realmente es esa la impresión que quieres dar? Dosifica el uso de este signo de puntuación tan lleno de significado.

10. Puntúa correctamente los diálogos

Para este último punto puedes recurrir a la entrada que escribí sobre la puntuación correcta de los diálogos.

Espero que, gracias a estos diez consejos, cometas menos errores al puntuar tus textos. Recuerda que de la ubicación de una coma puede depender la interpretación del texto o, como en la famosa anécdota, la vida de un hombre.

Cómo evitar errores al dar voz a tus personajes

A la hora de escribir correctamente, algunos de los pasajes que suelen plantear más dudas a los escritores son aquellos en que se transcriben las palabras de los personajes. ¿Cómo hacerlo sin errores? Si quieres conocer todos los secretos para dar voz a tus personajes sin cometer faltas de ortografía, tienes que leer esta entrada.

Cómo evitar errores al dar voz tus personajes

Construir una novela o un relato de modo que los personajes cobren auténtica vida, sean peculiares y diferenciables, es una tarea compleja. Pronto hablaré en la escuela de escritura sobre las técnicas para caracterizar a los personajes, así que no me detendré hoy en ello, porque hoy me ocupa un caso mucho más práctico. ¿Cómo podemos transcribir los discursos de nuestros personajes de forma ortográficamente correcta? ¿Cuáles son las normas para hacerlo?

El discurso indirecto

Para transmitir la voz de nuestros personajes, no es necesario que hablen ellos directamente. En ocasiones, es el narrador el que nos refiere sus palabras, y no tiene por qué hacerlo de forma exacta, ya que estas intervenciones están pasando por el filtro del narrador.

Camino de la estación, Eloísa tropezó con una señora cargada de paquetes y estos se desparramaron sin control por el suelo. La anciana profirió varias blasfemias y le preguntó que qué diablos le pasaba, si es que no miraba por dónde iba. Eloísa se disculpó con un hilo de voz mientras ayudaba a recoger el estropicio.

Observa que en el texto anterior no siempre sabemos las palabras exactas de los personajes, aunque podemos reproducir perfectamente la escena. Hay partes del diálogo que están omitidas (ignoramos qué blasfemias en concreto soltó la pobre señora ni qué palabras empleó Eloísa para disculparse), porque son elementos poco importantes para el relato de los hechos.

Las partes del diálogo que sí están presentes lo hacen subordinándose a un verbo de dicción. Al referir de este modo el discurso, los verbos pasan del presente de la escena al pasado del relato del narrador. Así, de las palabras de la anciana («¿Qué diablos te pasa, niña? ¿Es que no miras por dónde vas?») obtenemos el texto referido arriba.

Discurso directo dentro del párrafo

Si el narrador tiene especial interés en reproducir las palabras textuales de un personaje en parte de su discurso, puede hacerlo usando las comillas. Esto también se aplica si un personaje nos transmite las palabras textuales de otro.

La joven le explicó que aquella mañana no sabía lo que hacía, que apenas había dormido y que estaba paseando en un intento de despejarse que había sido en vano, «porque ya puede ver usted de lo que me ha servido».

La raya en el diálogo

Sin duda, la forma más habitual de transmitir las palabras de los personajes es reproducir sus diálogos de forma textual. Para ello, se emplea la raya, un signo ortográfico de mayor longitud que el guion (y que no debemos confundir con este).

El empleo de la raya en los diálogos implica una serie de normas. Voy a enumerar las más importantes, para a continuación reproducirte un breve diálogo en que podrás ver todas las opciones de forma práctica.

  • La raya precede a la intervención de cada personaje en párrafo aparte, tras el correspondiente sangrado de primera línea. No se indica el nombre del personaje que habla (si es necesario, lo indicará el narrador en el correspondiente inciso), sino que la palabras del personaje comienzan a continuación de la raya y sin dejar ningún espacio después de esta. No se añade raya al final de cada intervención.
  • En ocasiones, el narrador realizará un inciso para aportar alguna información. El comienzo de dicha acotación se marca con una nueva raya y, si tras ella el mismo personaje continúa hablando, ha de cerrarse mediante otra raya (en caso contrario, no se cierra). Estos signos van separados por un espacio del resto del parlamento y pegados a las palabras del inciso. Si a la raya de cierre le sigue un signo de puntuación, no se deja espacio entre ellos.
  • Si el comentario del narrador lleva un verbo de habla, se inicia con letra minúscula. En este caso, si la intervención del personaje continúa tras la acotación, el signo correspondiente (coma, punto y coma, punto o dos puntos) se sitúa tras la raya de cierre. Si justo antes del inciso corresponde un signo de cierre (de interrogación o de exclamación), este sí se coloca en el lugar correspondiente, y tras la raya de cierre de la acotación se añade un punto.
  • Si la acotación no lleva un verbo de habla, la primera parte del parlamento se cierra con un punto, y el inciso comienza con mayúscula. Si el personaje continúa hablando después, se escribe un punto tras la raya de cierre.

Una vez expuestas las normas fundamentales que afectan al empleo de la raya en el diálogo, puedes comprobar cómo se usan en el siguiente ejemplo:

—Bueno, ¿vas a contarme de una vez qué te pasa? —preguntó Irene con impaciencia—. Se trata de tu marido, ¿verdad?

—Perdona. Es complicado —respondió—, todo esto me ha pillado por sorpresa y me resulta difícil de explicar. Me ha dicho que ya no me quiere, así, sin más.

—¡Que no te quiere!

—Y que se marcha de viaje a primeros de julio. Que quiere ver mundo, dice.

—Entiendo. —Acarició la mano de su hermana en un intento de confortarla o de demostrarle su apoyo—. ¿Y tú qué piensas hacer?

—No sé qué puedo hacer. No entiendo nada. Han sido doce años juntos, doce largos años, para que de un día para otro me venga con un «ahí te quedas» y yo tenga que darle la vuelta a mi vida.

Y ahora, ¡ponte a escribir!

Espero que tras leer este artículo tengas un poco más claro cómo debes puntuar correctamente los diálogos y dar voz de forma coherente a tus personajes. Si quieres saber más sobre el tema, no te pierdas la entrada sobre la creación de personajes que publicaré esta misma semana. Y hasta entonces, ya sabes… ¡Practica, practica y practica!